La chavalada no quiere ver las campanadas de siempre. Quiere sangre. Sangre de pobre, de marginado, de obeso, de discapacitado
Dios me libre de darle publicidad a esa pareja de explotadores demagogos conocidos como ZonaGemelos, ese par de victimarios con maneras de mafioso que se visten de víctimas cuando alguien levanta la voz, pero hete aquí que con su retransmisión de las campanadas en YouTtube hicieron más de dos millones de espectadores. Estos dos chicos (de quienes hice, sin mencionarles, una primera columna en 2024 llamada Gañanosfera) no tienen ningún talento por sí solos. Todo su mérito —si explotar a otros es un mérito—...
es reunir a las criaturas más desafortunadas de las redes y monetizar su humor involuntario; en otras palabras, hacer que la gente se ría de otros. ¿Por qué una cosa así ha tenido tanto éxito?
Primero, porque el resto de la oferta ha sido muy pobre. La chavalada no quería ver las campanadas de siempre. La chavalada quiere sangre. Sangre de pobre, de marginado, de obeso y de discapacitado. ¿Por qué quiere tal cosa? Porque es de lo que se les ha alimentado. Toda la propaganda institucional que se hace contra el bullying, la homofobia y el machismo no sirven para nada si el mundo les lanza el mensaje de que todo vale con tal de ganar dinero. No saben ustedes —o quizás sí— lo descorazonador que es escuchar a los alumnos decir que las matemáticas no valen para nada, pero que ZonaGemelos es el mejor programa que existe.






