Actualizado Viernes,

mayo

23:23DOMINGOPNVEl PNV ha decidido subir un grado la temperatura de su relaci�n con el Gobierno, pero sin llegar a romper el term�metro. Ahora pide adelantar las elecciones a 2026, pero sin que tenga que ver mucho con ellos. La pol�tica espa�ola ha perfeccionado un g�nero extra�o que consiste en amenazar mientras se sigue c�modamente sentado en el esca�o.Por eso en Moncloa ya ni siquiera se alteran. All� la respuesta a cualquier socio enfadado empieza siempre igual que cuando Florentino no consegu�a fichar a Mbapp�: �Tranquilidad�. Pero quien deber�a empezar a estar m�s tranquilo es el PP. Ahora mismo un adelanto electoral tampoco ser�a tan buena noticia si comparamos la mayor�a absoluta con la aniquilaci�n absoluta. Con que sepamos todo sobre el presidente y su c�rculo antes de decidir el voto.Al final, el sistema entero parece instalado en una pr�rroga permanente donde todos esperan que el paso del tiempo haga el trabajo que la pol�tica de este pa�s ya no es capaz de hacer.LUNESFELIPE GONZ�LEZFelipe Gonz�lez asegur� que no ve a Zapatero �capaz de montar una ingenier�a financiera�. A veces las defensas, en pol�tica, resultan mucho m�s crueles que las acusaciones.Gonz�lez insin�a algo que en el PSOE ya empiezan a pensar en privado. Que convocar elecciones quiz� no sea perder el poder, sino intentar salvar lo que queda del partido antes de que sea demasiado tarde.Los socios de S�nchez vuelven a sacar de paseo el fantasma de la extrema derecha para justificar que no haya elecciones, dando por hecho algo bastante llamativo: que ahora mismo las perder�an. Porque si algo define a la izquierda espa�ola es su vocaci�n de salvarnos de nosotros mismos.MARTESPAGETras lo de las joyas de Zapatero, Emiliano Garc�a-Page se suma al grupo cada vez m�s numeroso de pol�ticos que por fin dejan de pedir explicaciones. Los ciudadanos empezamos a ver todo lo de ZP como al protagonista de una novela financiera latinoamericana escrita por alguien convencido de que al lector ya le vale cualquier cosa. Y la explicaci�n s�lo parece m�s absurda que los hechos.Normal que reaparezca Aznar. Espa�a rescata ex presidentes como quien baja adornos del trastero seg�n cambia la temporada pol�tica. Aznar vuelve a pedir que �el que pueda hacer, que haga�, convirtiendo el no hacer nada en una met�fora bastante precisa de c�mo sostener al Gobierno.Mientras tanto, Pedro S�nchez sigue en tr�nsito internacional. En Moncloa ironizan con que los jueces hacen coincidir las causas con los viajes del presidente, como si las causas no estuvieran coincidiendo con toda la legislatura, a un ritmo que casi deber�an pedir cita previa.S�nchez recorre el mundo buscando estabilidad internacional mientras en Espa�a cada vez hay m�s gente pidi�ndole que intente encontrarla por aqu�.MI�RCOLESPAPAPedro S�nchez presume desde Roma de que �cuando el partido tiene que actuar, act�a�, una frase que empieza a parecer la versi�n elegante de que, cuando aparece un problema, el PSOE siempre encontrar� un culpable que nunca es �l.La coincidencia de la UCO entrando en Ferraz mientras el presidente estaba en el Vaticano, tratando de que le convaliden todos los domingos que no va a misa, desemboc� en una confesi�n al Papa de que su misi�n es purgar los pecados de los dem�s. En pol�tica, los pecados no se perdonan, se indultan.Aunque lo verdaderamente llamativo es la normalidad con la que se viven las entradas de la Guardia Civil en los partidos. En Espa�a, el criterio pol�tico ya no depende de lo que ocurra en los juzgados, sino de lo que ocurra en el Congreso. Y all�, por suerte para S�nchez, sigue sin pasar absolutamente nada.JUEVESDAVID S�NCHEZDavid S�nchez, autor de la Danza de las chirimoyas y tambi�n hermano del presidente del Gobierno, entr� en su juicio por prevaricaci�n administrativa y tr�fico de influencias por la puerta de atr�s. Un detalle aparentemente menor, si no fuera porque resume bastante bien toda la historia: tambi�n lleg� a su puesto por la puerta de atr�s y, durante meses, dio la sensaci�n de no tener demasiado claro ni a qu� se dedicaba ni d�nde estaba la puerta de su propia oficina.Hay algo profundamente espa�ol en la idea de un cargo p�blico incapaz de localizar bien su despacho. Sobre todo si hablamos de un m�sico madrile�o que ven�a de San Petersburgo, al que fichan en Badajoz y que termina viviendo en Portugal.La defensa habla ahora de �error de prohibici�n�, una f�rmula jur�dica que viene a decir algo parecido a que David S�nchez quiz� no sab�a que todo aquello pod�a ser ilegal. Y sinceramente, despu�s de meses escuchando hablar de correos, funciones difusas, horarios evaporados y despachos fantasma, casi termina pareciendo la explicaci�n m�s coherente de toda la causa.