Pablo Glöggler y Diego Martínez son el presidente y el vicepresidente respectivamente de Fabricaciones Militares (Fotos: Fernando Calzada)Con apenas unos meses al frente de Fabricaciones Militares, Pablo Glöggler y Diego Martínez buscan imprimirle una nueva dinámica a la histórica empresa del Ministerio de Defensa. Presidente y vicepresidente respectivamente, ambos llegaron desde el sector privado, aunque con un estrecho vínculo con el Ejército Argentino como oficiales de reserva. Cuentan que, cuando los convocó el titular de la cartera castrense, el teniente general Carlos Alberto Presti, les comunicó su objetivo: recuperar capacidades y devolverle protagonismo –estratégico– a la actual sociedad anónima.La transformación comenzó desde el primer día: apenas oficializadas sus designaciones, iniciaron recorridas por las distintas plantas de Fabricaciones para interiorizarse sobre el estado de situación, dialogar con los trabajadores y relevar las necesidades de cada unidad de negocio. “Es un cambio de paradigma”, repiten desde la sede de avenida Cabildo, donde aseguran que la empresa debe volver a ocupar un lugar central en el sistema de Defensa.PUBLICIDADEn un encuentro con DEF, Glöggler y Martínez detallan que la apuesta pone el foco en recuperar la producción, modernizar capacidades y fortalecer el vínculo con las Fuerzas Armadas. En ese marco, destacan algunos avances alcanzados en los primeros meses de gestión: la reactivación de líneas productivas, el regreso de la fabricación de municiones para las FF. AA. y la puesta en funcionamiento de una forja que llevaba décadas detenida. También comenzaron a salir nuevamente al mercado en busca de clientes y asociaciones estratégicas.Detrás de esa idea, aparece una premisa que la conducción repite constantemente: aprovechar el potencial de una empresa que, pese a años de dificultades, conserva personal altamente capacitado y un sello asociado a la calidad de sus productos.PUBLICIDADDestacan algunos avances alcanzados en los primeros meses de gestión: la reactivación de líneas productivas, el regreso de la fabricación de municiones para las FF. AA. y la puesta en funcionamiento de una forja que llevaba décadas detenidaUn dato: Fabricaciones Militares cuenta con plantas en Río Tercero y Villa María (Córdoba), Azul (Buenos Aires) y Fray Luis Beltrán (Santa Fe), cada una especializada en distintas áreas productivas. Mientras las instalaciones santafesinas concentran actividades ligadas a defensa y seguridad –como armas, municiones y chalecos–, las cordobesas mantienen un fuerte perfil químico e industrial, vinculado a fertilizantes y explosivos.-¿Por qué aceptaron el desafío de Fabricaciones Militares?-Pablo Glöggler (P.G.): Cuando un oficial superior te invita, en realidad te está ordenando. Y la verdad es que tuve ganas de acompañar a alguien que posee entereza. De todas maneras, no fue simple. Hubo una delegación de confianza que a nosotros nos empoderó para poder hacer todo lo necesario para cumplir el mandato. PUBLICIDAD-¿Cuál es ese mandato?-P.G.: Vinimos a poner las fábricas a operar y a acercarnos al cliente original, las Fuerzas Armadas. La idea fue reunirnos con sus titulares y mostrarles nuestras capacidades para que pudiéramos pensar en el siguiente paso. PUBLICIDADCuando llegamos acá, nos encontramos con una estructura sobredimensionada. Las posiciones de directorio de todas las empresas, en general, no toman un rol cercano a lo ejecutivo. Nosotros, en cambio, asumimos un papel “100 % manos a la obra”: todos los días y todo el tiempo. Lo primero que hicimos fue cambiar la estructura: pasamos de 32 a seis gerencias, con foco en la parte comercial. Y, además, empezamos a hablar con los jefes de las Fuerzas Armadas: con el almirante Dalle Nogare, el teniente general Zarich, el brigadier general Valverde y el almirante Romay. Y, a su vez, con los directores de Material de las Fuerzas para entender qué necesitaban. -¿Qué surgió?-P.G.: Un ejemplo: volvimos a entrar en el TAM 2C-A2. Además, este mes entregamos casi 6 millones de municiones al Ejército. Estamos cotizando munición para la Armada y para la Fuerza Aérea, a quienes no les vendíamos desde hace años. PUBLICIDADEn ese contexto, estamos recuperando una forja que hace 40 años que estaba pagada. Se prendió y ya hemos podido trabajar para hacer munición de 105 mm para los tanques y cañones. -¿Se vienen los drones de Fabricaciones Militares?-P.G.: Estamos embarcados en armar un proyecto de drones conjunto. Así que invitamos a la Dirección General de Investigaciones del Ejército, también a la Fuerza Aérea, a la Armada, a CITEDEF, a la UNDEF y a la Facultad de Ingeniería del Ejército. Queremos que todos participen. PUBLICIDADSomos fieles creyentes en que la conjuntez en el esfuerzo es el mejor camino. Si logramos juntar a todos, podemos llegar a tener herramientas mucho más interesantes.Un dato: Fabricaciones Militares cuenta con plantas en Río Tercero y Villa María (Córdoba), Azul (Buenos Aires) y Fray Luis Beltrán (Santa Fe), cada una especializada en distintas áreas productivas-Se dice que es una empresa con maquinaria antigua, ¿cuál es la situación en lo financiero y en lo tecnológico? -P.G.: Es verdad. Fabricaciones cumple 85 años el 9 de octubre de este año; durante esos años, tuvo actualización tecnológica. Pero, en los últimos 35 años, fue muy poca y puntual. PUBLICIDADHay un camino para recorrer en términos de innovación tecnológica. Para ello, llevamos una propuesta del directorio al Ministerio de Defensa (nuestro accionista): lanzar un concurso público nacional e internacional para poder generar uniones transitorias con empresas, que traerán tecnología y capital.-¿Cómo sería eso?-P.G.: Sería en cualquiera de los que denominamos “renglones”: hay un renglón químico (la planta química de Río Tercero), hay otro de metalmecánica (tenemos capacidad para hacer cañones, vagones de trenes, material rodante, envueltas de 155 vainas y municiones), un tercer renglón es el de pólvora, explosivos y TNT (que comprende las plantas de Villa María y Azul); y el último es el de municiones y armamento, en Fray Luis Beltrán. PUBLICIDAD-¿En Fray Luis Beltrán se hace armamento?-P.G.: No se ha hecho desde hace un tiempo, pero tiene la capacidad. Entonces, por ejemplo, buscamos que una empresa de armas elija Argentina como su hub regional y que, desde allí, podamos empezar a considerar planes progresivos de trabajo: se puede ensamblar y, luego, llegar a hacer el arma y convertirnos en lo que, en los manuales de las Fuerzas Armadas, es el cuarto escalón: el primero es el usuario, el segundo es la sala de armas, el tercero un batallón de arsenales y el cuarto es la fábrica. Tenemos que actualizar nuestra tecnología y, para eso, necesitamos una buena inyección de capital. Hoy están dadas las condiciones. -¿Se relega soberanía?-P.G.: No estamos hablando de perder soberanía. La ejecución de la idea de soberanía tiene que ver con recuperar capacidades. El contrato va a plantear puntualmente que, ante una necesidad, la primera opción son el Estado y las Fuerzas Armadas argentinas. Hoy estamos terminando los pliegos con la idea de que, a fin de mes o principios de junio, podamos lanzar el concurso. Ese es el camino para terminar con la obsolescencia tecnológica y, además, nos abre el mercado. Diego Martínez (D.M.): El camino nos lo marcan desde el Ejecutivo, porque pasamos de ser una Dirección General de Fabricaciones Militares, dependiente del Ministerio de Defensa, a ser una sociedad del Estado y luego una sociedad anónima. Eso nos habilitó a poder llevar adelante estas iniciativas. -¿Y en el plano financiero?-P.G.: Apenas cumplimos tres meses. Hicimos cambios en la estructura y estamos ajustando todas las posibilidades que tenemos de redirigir fondos para el esfuerzo comercial (que, a su vez, está ligado a lo productivo). Hoy nos acercamos a las Fuerzas Armadas para ver cómo podemos ayudarlas. Tenemos ingresos, pero considero que no son suficientes. Nosotros buscamos la eficiencia y eso se logra con tecnología. Estamos haciendo esfuerzos titánicos. -¿Sigue vigente el fantasma de la privatización de Fabricaciones Militares?-P.G.: No está previsto en la Ley Bases. Sí estamos acá con el planteo de asociaciones y creemos que es lo mejor para poder llevar cada una de las verticales al siglo XXI. Es más, hay una quinta vertical que, para mí, tiene que ver con los sistemas no tripulados. Yo deseo poder estar en ese lugar, estamos con hambre de poder, no solo vender a nuestros clientes originales, sino sumar una capacidad tecnológica que nos aporte poder de disuasión. "La ejecución de la idea de soberanía tiene que ver con recuperar capacidades. El contrato va a plantear puntualmente que, ante una necesidad, la primera opción son el Estado y las Fuerzas Armadas argentinas", explicó Pablo Glöggler.-En un mundo en conflicto, ¿Fabricaciones Militares puede consolidarse como proveedor de material militar?-P.G.: En el presente, los países no entregan material bélico. Si uno necesita nitrocelulosa, no se vende porque los países están produciendo para ellos. Por ejemplo, en Alemania, Rheinmetall, una de las empresas más grandes del mundo, tiene 73.000 millones de dólares de contratos y no tiene dónde operar; están fabricando tanques en Australia –bajo licencia– para poder suplir las necesidades.-D.M.: La coyuntura es una oportunidad. -¿Cómo definen el papel de FM en la política de defensa actual? -P.G.: Creo que el lugar nos lo vamos a ganar nosotros. Hoy, en muy poco tiempo, tuvimos la suerte de lograr estar en constante comunicación con las direcciones de Material de cada Fuerza para acompañarlas en cada una de sus necesidades. Con respecto a la munición 105 mm para el TAM 2C-A2, estamos trabajando contrarreloj para llegar con eso a los ejercicios y para que el personal de los mecanizados pueda tirar. El TAM 2C-A2 es un proyecto clave para el Ejército y queremos que la munición que utilice sea la nuestra. Una aclaración: no tenemos novedades de calidad. -D.M.: Además, estamos esponsoreando a tiradores de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que participan en distintas competencias. Eso ayuda a demostrar la precisión de nuestra munición. En ese sentido, nuestra munición no viene a granel, como ocurre con los productos de otros fabricantes. Se conserva y puede estar 10 años en stock, en algún polvorín. Además, si alguien tiene un reclamo, nosotros lo revisamos y hacemos control de calidad. "El camino nos lo marcan desde el Ejecutivo, porque pasamos de ser una Dirección General de Fabricaciones Militares, dependiente del Ministerio de Defensa, a ser una sociedad del Estado y luego una sociedad anónima", indica Diego Martínez-¿Cómo definen este momento?-P.G.: Es un cambio institucional. Esto es un equipo y tenemos que sacar a Fabricaciones adelante. El trabajo está consensuado con Defensa, trabajamos junto con la Agencia de Transformación, con Diego Martín Chaher; también lo hacemos con Mario Katzenell y su Secretaría de Investigación; con Guillermo Maderno y con el general Martín y Mirapeña. Es un trabajo completamente institucional que busca avanzar con la empresa. -En lo personal, ¿qué significa para ustedes este desafío?-P.G.: Liderar una sociedad anónima del Estado conlleva una cantidad de responsabilidades tremendas. Para mí, es un honor y un privilegio que el teniente general Presti nos haya encomendado esta tarea. Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para servir a la Patria. Esta es la misión.-D.M.: Aceptamos el desafío porque creemos en quien nos lo solicita y porque apostamos a la empresa. -Cuando los detractores dicen que a Fabricaciones hay que cerrarla, ¿qué respuesta dan?-P.G.: Cerrar esto sería muy fácil. Pero se perderían oportunidades muy interesantes que pueden ser muy rentables para el país. Hoy, por ejemplo, estamos trabajando con nitrato de amonio para el agro, porque es uno de los derivados de hacer ácido nítrico. "Para mí, es un honor y un privilegio que el teniente general Presti nos haya encomendado esta tarea", expresa Glöggler (Fotos: Fernando Calzada)Lo que podemos hacer es aprovechar cada una de las plantas para convertirlas en generadores de impuestos, de divisas por exportación y multiplicadores de empleo. Si logramos eso, lo que terminaríamos entregando es algo mucho mejor de lo que recibimos. -D.M.: Para los detractores, es muy fácil cerrar. Pero acá el personal está sumamente comprometido y altamente capacitado. Tiene puesta la camiseta y posee conocimientos que no existen en otros lados. Porque, si se cerró una línea de producción y se vuelve a reactivar, hay que ir a buscar a ese personal, ya que son ellos quienes saben cómo encender esa maquinaria.
“Vinimos a poner las fábricas a operar”: el nuevo plan de Fabricaciones Militares para reactivar la producción
Con un concurso internacional y el foco en las Fuerzas Armadas, Pablo Glöggler y Diego Martínez, nuevas autoridades de Fabricaciones Militares, apuestan a recuperar capacidades y convertir la empresa en un actor clave para la defensa y la soberanía










