Luis Federico FlorioBarcelona 03/06/2026 12:01 Actualizado a 03/06/2026 12:29 El sector de la defensa vive una nueva era al calor del mayor gasto de los gobiernos y la creciente tensión geopolítica. Aprovechar la ola inversora requiere facilidades para unirse y ganar tamaño, para colaborar entre actores de países diferentes y para captar contratos. Las ideas se han planteado en una mesa redonda que ha tratado el encaje de la industria en la defensa, en el marco de la reunión anual del Cercle d'Economia, donde se ha destacado la necesidad de ganar autonomía estratégica y dejar de depender de terceros.“Necesitamos que las autoridades nos ayuden a ser relevantes para ser competitivos”, con facilidades para combinar negocios, ha advertido Roser Roca, vicepresidenta de estrategia de inteligencia conectada de Airbus Defence and Space. En un mensaje reiterado desde el grupo, ha advertido que con la legislación actual sería complicado crear un gigante como Airbus. “Esto va de sumar, de ir juntos a nivel catalán, nacional y europeo”, ha incidido. Con un entramado de grandes y pequeñas empresas, con grandes firmas tractoras y alianzas.“Necesitamos palancas para crear campeones en Europa”, advierte Sanpera, de SateliotEn un mensaje similar, Adrià Argemí, consejero delegado de Pangea Propulsion, de sistemas de propulsión para llegar al espacio, ha reclamado un marco legal único para desarrollarse en Europa, dejando entrever también las diferencias en fiscalidad que se ven.Jaume Sanpera, consejero delegado de Sateliot, de conectividad satelital, ha destacado que, si bien se tiene un buen apoyo de las administraciones públicas, faltan contratos. “Necesitamos palancas para crear campeones en Europa, contratos que permitan saltar fuera”, ha seguido. Desde su punto de vista, hoy ser europeo puede resultar mejor que tener origen americano o chino al acudir a contratos.El sector vive un impulso del gasto, pero se ha pedido hacerlo con lógica. Desde Airbus plantean que es necesario “desarrollar capacidades y cortar la dependencia estratégica” de países extranjeros. Se pide que las empresas vayan más de la mano, con soluciones conjuntas y sinergias. Para Sanpera, “o nos preparamos, o tendremos problemas. La disuasión es imprescindible”, ha advertido. Porque puede parecer que “España está muy lejos de Rusia, pero la situación hoy ya es muy diferente en Alemania o Polonia”. La paz no se puede dar por descontada, ha coincidido Argemí, quien señala que es “una buena oportunidad para garantizar la soberanía estratégica”. Sobre todo, porque la industria genera empleo estable y de calidad.Los ponentes han coincidido en la necesidad del despliegue de tecnologías duales, con aplicación tanto en lo civil como lo militar. Por ejemplo, Airbus desarrolla aviones que también tienen un uso humanitario importante. Pangea Propulsion tiene un enfoque original en lo civil, pero con aplicaciones en defensa.La financiación también es otro frente a mejorar. Argemí explica que hay una buena capacidad de atracción de inversión en etapas tempranas, pero que en momentos en los que se necesita dar un salto en tamaño y crecer rápido, por lo que “falta capital especializado”.Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.