Juan Andrés Arango / Marginalia / Dosgatos Editores / 353 páginas / 2025HAY DEBUTANtes que llegan con timidez y hay debutantes que llegan con una pregunta. Juan Andrés Arango (Bogotá, 2000) pertenece al segundo tipo. Narrador, poeta y abogado colombiano, construye una obra decididamente existencialista. Marginalia es su ópera prima, publicada en 2025 por Dosgatos Editores, editorial de Medellín que desde 2023 está publicando nuevas y valiosas voces colombianas. Y la cuidadosa edición de Dosgatos es de resaltar en un mundo literario inundado de papel periódico cosido como libro, o portadas comerciales estrambóticas. La calidad de su papel, su estuche, su tipografía, su maquetación son impecables; un libro objeto para atesorar.“Las máquinas no mejoran, nosotros empeoramos”: Patricio Pron habla con Arcadia de libros y del mundo actual El libro narra la historia de Molly y Stephen, dos jóvenes en colapso que huyen de todo lo que constituye su vida. No es una decisión netamente voluntaria, sino provocada por un acontecimiento que no les deja otra opción. Su destino es un templo escondido enlas montañas de Japón, donde les aguarda una experiencia inesperada y transformadora que los llevará a los márgenes de sus existencias. La premisa podría sonar conocida –el viaje como fuga, Oriente como revelación, el dolor como punto de partida, el autoconocimiento como camino y la reconstrucción interior como punto de llegada–, pero Arango no escribe una novela de aprendizaje convencional. No hay maestro que enseñe ni lección que se aprenda limpiamente. Lo que hay es atmósfera: densa, quieta, construida en capas, donde lo que importa no siempre se dice, sino que se deposita entre las frases, en los pequeños gestos o lo que habita en los silencios.La novela sucede en los márgenes, en los espacios donde la vida no logra articularse del todo, pero insiste en dejar rastro. Es una elección formal inteligente para una historia sobre personas que se han quedado sin centro. Foto: DOS GATOS EDITORES‘Leche de silencio’, de Socorro Venegas: La leche que nunca nos dieron El título lo anuncia con precisión. Marginalia son las notas al margen, pequeñas revelaciones que no caben en el texto central, pero que son, a veces, lo más vivo de una lectura. Arango convierte ese gesto en estructura narrativa. Su novela sucede en los márgenes, en los espacios donde la vida no logra articularse del todo, pero insiste en dejar rastro. Es una elección formal inteligente para una historia sobre personas que se han quedado sin centro.El género se debate entre el realismo mágico contemporáneo, el surrealismo y la poesía –todo el libro es de una gran belleza poética–, y bebe de la música –Stephen la encarna–, de lo audiovisual norteamericano y del animé japonés, con claros rastros de Rulfo, Borges, Murakami o Cartarescu –las páginas de IG del autor (@juanarangoc3 y @moonlessmelodies) son prueba de ello–, y esa tensión es la que le da su textura particular. Es una prosa erudita y descriptiva que ha aprendido del poema su capacidad de concentración y su disposición a dejar espacios en blanco. El templo japonés funciona, no como escenario exótico, sino como arquitectura simbólica: un lugar donde lo que no puede decirse en voz alta puede, quizás, sentirse o escucharse; un templo que es uno con la Naturaleza y uno con el alma.Ramón Andrés sobre cautivar con ensayos, visitar Filbo y “la música, instrumento de pensamiento” Lo que distingue a Arango de otros debutantes que trabajan el mismo registro emocional es la negativa a prometer redención. Marginalia es una novela sobre el dolor inmanente y la belleza paralela que le subyace. Sus personajes no sanan; aprenden a cargar de otra manera el bagaje y el destino. En la literatura colombiana, donde el dolor ha sido frecuentemente épico o colectivo, hay algo casi subversivo en una novela que se ocupa del dolor íntimo, el que no hace historia, el que simplemente pesa.‘Larvas’: las perturbadoras metamorfosis de Tamara Silva Bernaschina Es una historia pensada, como dice la contraportada, para quienes alguna vez sintieron que habían tocado fondo y aun así quisieron quedarse en este mundo. Arango sostiene su ficción literaria, porque entiende que nombrar el deseo de permanecer no es una concesión sentimental, sino un acto de honestidad radical.Marginalia no es una novela que se venda en dos líneas, y eso, en este paisaje editorial, ya es una forma de integridad. Por ahora, este debut dice algo que vale la pena escuchar: que los márgenes también son un lugar desde donde se puede ver el mundo entero. *Magíster en Literatura y librera.