La investigación de la Audiencia Nacional a José Luis Rodríguez Zapatero choca con algunas de las explicaciones que el expresidente del Gobierno ha dado hasta el momento sobre su labor cómo consultor, su relación con Plus Ultra y los negocios de su amigo Julio Martínez Martínez, al que otros investigados identifican como su “lacayo”. Así lo evidencia el análisis de las casi cuatro horas de escrutinio a las que se sometió el que fuera líder del PSOE el pasado marzo en el Senado y la entrevista que concedió en Onda Cero.
Entonces, Zapatero admitió que sabía que su amigo Julio Martínez Martínez tenía “alguna relación” con Plus Ultra, aunque negó que él trabajara para la aerolínea o que hubiera influido en su rescate con dinero público. También aseguró que él no conocía a los socios de la aerolínea. E insistió en que desconocía quiénes eran los clientes de la consultora de su amigo, de cuya creación también se desvinculó. “Yo no tengo el dato de quiénes eran los clientes, no lo tengo, porque no pertenezco a esa sociedad”, dijo a preguntas del periodista Carlos Alsina.
Los documentos del sumario que sustentan la investigación a Zapatero no incluyen, hasta ahora, ninguna prueba directa de que la supuesta influencia ejercida por el presidente derivara en la decisión de la SEPI de otorgar el rescate de 53 millones. Sin embargo, comunicaciones incautadas en 2021 por Estados Unidos al antiguo dueño de la aerolínea, Rodolfo Reyes, un ciudadano venezolano que está en busca y captura por llevarse parte del dinero del rescate a paraísos fiscales, incluyen “referencias constantes” a recurrir a Zapatero para sortear las dificultades en la tramitación de la ayuda e incluso a conversaciones o encuentros entre el expresidente del Gobierno y accionistas de Plus Ultra.












