Las dos internacionales yihadistas compiten entre sí por el control de territorio, recursos y rutas terrestres desde Malí hasta Nigeria
Estado Islámico (ISIS) y Al Qaeda, las dos grandes internacionales yihadistas, luchan entre sí en el Sahel de manera cada vez más encarnizada por hacerse con el control de más territorio, recursos, rutas de transporte y zonas de influencia. Los choques se extienden desde Malí hasta el norte de Nigeria y enfrentan a dos maneras distintas de entender la insurgencia. Mientras el brazo saheliano de Al Qaeda se muestra ocasionalmente dispuesto a la colaboración con autoridades locales y comunidades, alcanzando pactos aquí y allá, Estado Islámico es implacable y protagoniza acciones muy violentas contra quienes se enfrenten a sus métodos, ya sean militares o civiles.
El Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en árabe), leal a Al Qaeda, mostró recientemente su enorme capacidad operativa en Malí, su principal feudo, con el amplio ataque que protagonizó en varias ciudades el pasado 26 de abril y que provocó la muerte, entre otros, del ministro de Defensa, Sadio Camara. Lo más novedoso de dicha operación fue que se llevó a cabo de manera coordinada con los rebeldes tuareg del Frente de Liberación del Azawad (FLA), una muestra más del poder negociador y de establecer alianzas estratégicas del líder de JNIM, Iyad Ag Ghali. El acuerdo entre ambas fuerzas relega al Estado Islámico en Malí a una posición marginal, en particular en la zona llamada de Las Tres Fronteras, próxima a Níger y Burkina Faso.












