A pesar de que ya no controla territorio, el grupo terrorista es una amenaza global al inspirar online a células dispersas
A un escenario internacional convulso se une ahora la constatación de la reactivación del Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés), la organización islamista internacional autora de cientos de atentados con miles de muertos en todo el mundo y que en la década pasada llegó a controlar en Irak y Siria una extensión de terreno similar a Reino Unido. Naciones Unidas ha confirmado la adaptación del grupo a las circunstancias adversas que culminaron con su derrota militar en Siria en 2019 y la desaparición de su líder, el autoproclamado “califa” Abu Bakr al-Badhdadi. Seis años después, el ISIS está resurgiendo con una estructura más flexible, menos jerarquizada y con una mayor autonomía para sus células. El resultado es que mantiene la lealtad de miles de militantes en Oriente Próximo, África y Asia y que dispone de células y simpatizantes extendidos por numerosos lugares. La amenaza sigue pues presente.
El resurgimiento de ISIS ha tomado tal cariz que solo en los últimos seis meses, la coalición contra el Estado Islámico, que reúne a unos 90 países bajo el liderazgo de Washington, ha realizado 80 operaciones militares en Siria, país gobernado por el exyihadista Ahmed al Shara, quien ahora combate al grupo. Más al norte, Turquía puso en marcha el pasado 25 de diciembre redadas masivas por todo el país en las cuales 155 yihadistas fueron detenidos bajo la acusación de planear atentados principalmente contra comunidades turcas no musulmanas con motivo de las fiestas de Navidad. Por las mismas fechas los servicios de seguridad de Polonia y Alemania desarticularon planes de atentados inspirados por la organización yihadista en Lublin (Polonia) y Dingolfing-Landau (Alemania).







