La Sabana enfrenta desde hace décadas un acelerado proceso de transformación territorialFoto: MinAmbienteResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00El Ministerio de Ambiente anunció este viernes la expedición del decreto 0545 del 29 de mayo de 2026, mediante el cual establecen directrices orientadas a la protección de áreas de importancia ambiental en Bogotá y 31 municipios de la Sabana.El anuncio llega luego de que la cartera de Ambiente publicara el pasado 26 de mayo el proyecto para comentarios. Con ello, el decreto establece un plazo de 24 meses para actualizar la cartografía de bosques andinos, humedales y subxerofitia; acotar la ronda hídrica del río Bogotá; actualizar de manera participativa los polígonos de minería, sin ampliación sobre áreas de valor ambiental, y ordenar el cierre definitivo y la restauración en zonas no compatibles; así como verificar si existen condiciones para declarar el agotamiento de las corrientes hídricas de la Sabana de Bogotá.Lea más: Agua, suelo y expansión: el nuevo plan para redefinir el crecimiento de la sabana“Estas directrices constituyen determinantes ambientales y normas de superior jerarquía para los procesos de ordenamiento territorial, que deberán ser incorporadas por las entidades territoriales y consideradas por las autoridades ambientales en el marco de sus competencias”, destacó el Ministerio de Ambiente.Un largo caminoEl proceso ha estado rodeado de discusión técnica, política y judicial. De acuerdo con MinAmbiente, entre 2024 y 2025 se realizaron decenas de mesas de participación y articulación con entidades públicas, sectores productivos, organizaciones sociales y expertos ambientales.La primera versión del proyecto, publicada en marzo de 2025, generó fuertes críticas de alcaldías, constructoras y sectores económicos, que cuestionaron las restricciones propuestas para la expansión urbana y el uso del suelo rural. Posteriormente, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca suspendió provisionalmente las directrices mientras avanzaban procesos de concertación y participación técnica.Más adelante, el Consejo de Estado determinó que las directrices sí eran competencia del Ministerio de Ambiente, aunque debían discutirse dentro del Consejo Estratégico de la Cuenca Hidrográfica del Río Bogotá (CECH), donde se realizaron nuevos ajustes al documento. Incluso, los antiguos “lineamientos” pasaron a denominarse “directrices”, en medio de un discurso más enfocado en la transición gradual y la armonización territorial.Le puede interesar: Bogotá construye como nunca: el desafío sigue siendo terminar las grandes obrasSin embargo, la discusión volvió a escalar este mes luego de que el Ministerio presentara una nueva tutela para pedir que se levanten las medidas cautelares que mantienen suspendido el instrumento. El Gobierno asegura que ya cumplió las órdenes judiciales y adelantó más de 168 mesas de trabajo con autoridades, expertos y organizaciones sociales.¿Qué busca el proyecto?La Sabana de Bogotá enfrenta desde hace décadas un acelerado proceso de transformación territorial marcado por expansión urbana formal e informal, fragmentación ecológica, sellamiento de suelos y pérdida de conectividad ambiental, lo que ha afectado directamente la regulación hídrica, la biodiversidad y la capacidad de adaptación frente al cambio climático.Por ello, la Corte Constitucional ya había señalado, desde la Sentencia C-534 de 1996, que la Sabana de Bogotá constituye un recurso ecológico de interés nacional cuya protección prevalece sobre decisiones locales aisladas relacionadas con el uso del suelo.De ahí que el decreto recuerde dicha sentencia y plantee nuevas directrices que buscan evitar la expansión urbana desordenada, limitar el endurecimiento del suelo y fortalecer la protección de humedales, bosques andinos, páramos y rondas hídricas.La propuesta plantea reforzar criterios ambientales en futuros Planes de Ordenamiento Territorial (POT), proyectos urbanos e infraestructura regional, con el fin de garantizar que las decisiones sobre ocupación del territorio sean compatibles con la seguridad hídrica y la protección ambiental de la región.La Sabana como “ecosistema estratégico nacional”En la memoria justificativa del proyecto, MinAmbiente argumenta que las medidas responden a décadas de deterioro ambiental y a la necesidad de materializar el mandato legal de protección especial sobre la Sabana.En ese sentido, el Gobierno sostiene que las decisiones sobre urbanización, expansión industrial y ocupación del territorio deben responder a criterios regionales coordinados y no únicamente municipales.Conozca más: Ley Yulixa Toloza: presidente Petro anunció que presentará proyecto en el CongresoEl ámbito de aplicación de las directrices incluye Bogotá y municipios de Cundinamarca como Soacha, Mosquera, Funza, Madrid, Chía, Cajicá, Zipaquirá, Tocancipá, Sopó, La Calera, Facatativá, Subachoque, Guasca, Guatavita y Sibaté, entre otros territorios de la Sabana y la cuenca del río Bogotá.Los puntos más sensibles del proyectoUno de los temas más delicados del proyecto es el impacto sobre futuros usos del suelo e infraestructura regional.Según los anexos técnicos, el Ministerio advierte que gran parte de los proyectos de expansión urbana e infraestructura vial proyectados en la Sabana se superponen actualmente con humedales, bosques y zonas de importancia hídrica o agrícola, lo que incrementa riesgos de fragmentación ecológica y deterioro ambiental.No obstante, el Gobierno insiste en que las nuevas reglas no tendrían efectos retroactivos sobre proyectos ya consolidados o con licencias vigentes, sino que funcionarían como lineamientos para futuras decisiones de expansión y ocupación territorial.El trasfondo del debate va más allá de la expansión urbana. Para el Ministerio, la Sabana sigue enfrentando riesgos asociados al deterioro ambiental, la presión sobre embalses, acuíferos y humedales, así como posibles escenarios de estrés hídrico ante la eventual llegada de un fenómeno de El Niño fuerte en 2026.Mientras tanto, la CAR también comenzó a mover sus propias fichas. La corporación aprobó recientemente un acuerdo que endurece las reglas para la suburbanización y reduce los límites de ocupación sobre suelo rural y suburbano en Bogotá y municipios vecinos, buscando frenar la fragmentación ecológica y la pérdida de áreas ambientales estratégicas.Le puede interesar: Troncal de los Andes: Por qué la obra clave para salir de Bogotá sigue frenadaEn el fondo, lo que está en juego es el modelo de crecimiento de Bogotá y la región para las próximas décadas: continuar con la expansión horizontal que transformó la Sabana durante años o avanzar hacia un esquema más compacto y condicionado por límites ambientales cada vez más estrictos. Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.Por Redacción BogotáTodas las noticias de Bogotá están aquí. El Espectador, el valor de la información.Conoce másTemas recomendados:
Minambiente expidió decreto que fija reglas para ordenar la Sabana de Bogotá
Luego de tres días de comentarios, la cartera ministerial expidió las directrices para orientar el ordenamiento alrededor del agua.














