La Sabana de Bogotá fue declarada área de interés ecológico nacional y concentra algunos de los ecosistemas más estratégicos para la región.Foto: Archivo particular Resume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00 El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible publicó para comentarios el proyecto de decreto con el que busca establecer nuevas directrices para el ordenamiento ambiental de la Sabana de Bogotá, una de las regiones más estratégicas y ambientalmente sensibles del país.La propuesta, que aún se encuentra en fase de participación ciudadana, busca fijar reglas para orientar el uso del suelo, proteger ecosistemas estratégicos y frenar procesos de urbanización descontrolada, pérdida de humedales y deterioro hídrico en Bogotá y municipios vecinos.Según el Ministerio, la Sabana enfrenta desde hace décadas un acelerado proceso de transformación territorial marcado por expansión urbana formal e informal, fragmentación ecológica, sellamiento de suelos y pérdida de conectividad ambiental, lo que ha afectado directamente la regulación hídrica, la biodiversidad y la capacidad de adaptación frente al cambio climático.¿Qué busca el proyecto?El borrador plantea directrices de obligatorio cumplimiento para orientar el ordenamiento territorial alrededor del agua, la protección de ecosistemas y la preservación de la estructura ecológica regional.El documento recuerda que la Sabana de Bogotá fue declarada desde 1993 como un área de interés ecológico nacional, cuya destinación prioritaria debe ser agropecuaria y forestal, según el artículo 61 de la Ley 99.Además, el Ministerio sostiene que las nuevas directrices buscan evitar la expansión urbana desordenada, limitar el endurecimiento del suelo y fortalecer la protección de humedales, bosques andinos, páramos y rondas hídricas.La propuesta también plantea reforzar criterios ambientales en futuros Planes de Ordenamiento Territorial (POT), proyectos urbanos e infraestructura regional, con el fin de garantizar que las decisiones sobre ocupación del territorio sean compatibles con la seguridad hídrica y la protección ambiental de la región.La Sabana como “ecosistema estratégico nacional”En la memoria justificativa del proyecto, MinAmbiente argumenta que las medidas responden a décadas de deterioro ambiental y a la necesidad de materializar el mandato legal de protección especial sobre la Sabana.El documento recuerda que la Corte Constitucional ya había señalado, desde la Sentencia C-534 de 1996, que la Sabana de Bogotá constituye un recurso ecológico de interés nacional cuya protección prevalece sobre decisiones locales aisladas relacionadas con el uso del suelo.En ese sentido, el Gobierno sostiene que las decisiones sobre urbanización, expansión industrial y ocupación del territorio deben responder a criterios regionales coordinados y no únicamente municipales.El ámbito de aplicación de las directrices incluye Bogotá y municipios de Cundinamarca como Soacha, Mosquera, Funza, Madrid, Chía, Cajicá, Zipaquirá, Tocancipá, Sopó, La Calera, Facatativá, Subachoque, Guasca, Guatavita y Sibaté, entre otros territorios de la Sabana y la cuenca del río Bogotá.Lea más: Operativo en compraventas en La Candelaria dejó 17 computadores y otros equipos incautadosLos puntos más sensibles del proyectoUno de los temas más delicados del proyecto es el impacto sobre futuros usos del suelo e infraestructura regional.Según los anexos técnicos, el Ministerio advierte que gran parte de los proyectos de expansión urbana e infraestructura vial proyectados en la Sabana se superponen actualmente con humedales, bosques y zonas de importancia hídrica o agrícola, lo que incrementa riesgos de fragmentación ecológica y deterioro ambiental.No obstante, el Gobierno insiste en que las nuevas reglas no tendrían efectos retroactivos sobre proyectos ya consolidados o con licencias vigentes, sino que funcionarían como lineamientos para futuras decisiones de expansión y ocupación territorial.El proceso ha estado rodeado de discusión técnica, política y judicial. De acuerdo con MinAmbiente, entre 2024 y 2025 se realizaron decenas de mesas de participación y articulación con entidades públicas, sectores productivos, organizaciones sociales y expertos ambientales.La primera versión del proyecto, publicada en marzo de 2025, generó fuertes críticas de alcaldías, constructoras y sectores económicos, que cuestionaron las restricciones propuestas para la expansión urbana y el uso del suelo rural. Posteriormente, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca suspendió provisionalmente las directrices mientras avanzaban procesos de concertación y participación técnica.Más adelante, el Consejo de Estado determinó que las directrices sí eran competencia del Ministerio de Ambiente, aunque debían discutirse dentro del Consejo Estratégico de la Cuenca Hidrográfica del Río Bogotá (CECH), donde se realizaron nuevos ajustes al documento. Incluso, los antiguos “lineamientos” pasaron a denominarse “directrices”, en medio de un discurso más enfocado en la transición gradual y la armonización territorial.Sin embargo, la discusión volvió a escalar este mes luego de que el Ministerio presentara una nueva tutela para pedir que se levanten las medidas cautelares que mantienen suspendido el instrumento. El Gobierno asegura que ya cumplió las órdenes judiciales y adelantó más de 168 mesas de trabajo con autoridades, expertos y organizaciones sociales.El trasfondo del debate va más allá de la expansión urbana. Para el Ministerio, la Sabana sigue enfrentando riesgos asociados al deterioro ambiental, la presión sobre embalses, acuíferos y humedales, así como posibles escenarios de estrés hídrico ante la eventual llegada de un fenómeno de El Niño fuerte en 2026.Mientras tanto, la CAR también comenzó a mover sus propias fichas. La corporación aprobó recientemente un acuerdo que endurece las reglas para la suburbanización y reduce los límites de ocupación sobre suelo rural y suburbano en Bogotá y municipios vecinos, buscando frenar la fragmentación ecológica y la pérdida de áreas ambientales estratégicas.En el fondo, lo que está en juego es el modelo de crecimiento de Bogotá y la región para las próximas décadas: continuar con la expansión horizontal que transformó la Sabana durante años o avanzar hacia un esquema más compacto y condicionado por límites ambientales cada vez más estrictos.Lea más: Troncal de los Andes: Por qué la obra clave para salir de Bogotá sigue frenadaPara conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.Por Redacción BogotáTodas las noticias de Bogotá están aquí. El Espectador, el valor de la información.Conoce másTemas recomendados:
MinAmbiente publicó nuevas reglas para la Sabana de Bogotá
El proyecto busca frenar el deterioro ambiental y redefinir el uso del suelo en Bogotá y municipios vecinos.















