“El fichaje más comentado, uno de los más laboriosos y quizá el más caro que se hayan producido en la historia del fútbol mundial está casi hecho ya realidad: Johan Cruyff, la estrella del Ajax, el mejor futbolista de Europa, es prácticamente jugador del Club de Fútbol Barcelona. Pero... sí, existe un inconveniente que puede no tener ningún valor a la postre o puede llegar incluso a impedir que se consume el pase de Cruyff a las filas barcelonistas, por lo menos en este momento”.Así abría La Vanguardia su sección de Deportes el 15 de agosto de 1973. Después de tres años de negociación con el jugador, un primer acuerdo que quedó en papel mojado y el visto bueno definitivo de la Liga y la Federación Española al fichaje de jugadores extranjeros una vez demostrada la estafa en que se había convertido la llegada de oriundos –jugadores con vínculos familiares españoles, pero en buena medida con documentación falsificada–, el Barça había conseguido por fin fichar a la entonces ya indiscutible estrella del fútbol mundial. Aunque aún quedaba un escollo.Lee tambiénNo le había resultado fácil. Ni barato, ya que entre el primer acuerdo con el jugador a principios de 1970 por 1,2 millones de florines (menos de 24 millones de pesetas entonces) y las duras negociaciones con el Ajax en 1973, el club holandés había renovado y mejorado el contrato de su jugador de referencia por siete temporadas. No en vano, venía de conquistar ni más ni menos que tres Copas de Europa, y eso había despertado el interés por el jugador de clubs punteros como el Bayern, el Real Madrid y el Juventus y, lógicamente, encarecido el precio del jugador.¿Pero por qué esos tres años de demora? Básicamente, porque la polémica de los oriundos que cerraban el traspaso de jugadores extranjeros había tardado en resolverse mucho más de lo que había calculado el club barcelonista. La directiva de Agustí Montal esgrimió un informe elaborado por el despacho de Roca i Junyent que había encontrado irregularidades en el fichaje de 46 de los 60 extranjeros considerados oriundos que en aquel momento habían desembarcado en el fútbol español. Sin tener ese reglamentario origen español, jugaban como tales. Así las cosas, lo más sensato era abrir las puertas a los extranjeros sin más, y a ello se comprometió la federación. O así, al menos, se lo aseguró a la directiva blaugrana.Cruyff, en su debut oficial ante el Granada en el Camp Nou en partido liguero TercerosEn ese momento, el Barça activó el fichaje de Cruyff. Su disposición a dar el salto a la Liga española, con un salario notablemente superior al de la Eredivisie, era total. A ello se sumaba la buena sintonía que el club había conseguido establecer con su suegro y representante, Cor Coster. Y en una inesperada conjugación astral, el Barça acababa de fichar al técnico Vic Buckingham, el mismo que había hecho debutar a Cruyff en el Ajax con solo 17 años, y en los despachos también acababa de asumir la gerencia del club Armand Carabén, con vínculos familiares en los Países Bajos al ser su mujer neerlandesa.Ante la imposibilidad de su llegada inmediata, pero que se daba por seguro próxima, el club pactó con Cruyff su fichaje e inmediata cesión al Feyenoord, club que se había interesado también por él, pero con quien el Ajax había rechazado negociar por un traspaso. El club de Rotterdam, además, pagaría una parte proporcional del coste del jugador al Barça hasta que este pudiese incorporarlo a su plantilla. Y en cuanto se abriese las puertas en la Liga para los extranjeros, camino a Barcelona.Un informe a Roca i Junyent reveló irregularidades en el fichaje de 46 de los 60 'oriundos' que cerraban el paso a los extranjerosPero los planes no salieron bien, al menos en sus tempos. La Liga no abrió la puerta a los extranjeros hasta 1973, tres años después de aquel primer acuerdo, que ya había expirado, y el Barça tuvo que comenzar de nuevo. Con Cruyff y Coster volvió a tenerlo fácil, pero no con el Ajax, que empezó pidiendo tres millones de dólares (180 millones de pesetas de entonces) por el jugador. Fue entonces cuando el propio futbolista se declaró en rebeldía. “O voy al Barça o cuelgo las botas”, llegó a declarar ante la prensa de su país. La negociación quedó de nuevo abierta para el club blaugrana y cerrada, a su vez, para otros pretendientes que probablemente podrían haber dado respuesta a las pretensiones económicas del Ajax.Y así fue cómo tras una maratoniana reunión en el hotel Alpha de Ámsterdam el 13 de agosto de 1973, Carabén y Jaap Van Praag, presidente del Ajax, cerraron un acuerdo. “¡Está hecho!”, fue la legendaria frase que trascendió de la llamada que desde el mismo hotel el gerente realizó a Montal. Eso sí, estaba hecho entre el jugador y el Barça y entre ambos clubs, con unas cifras elevadas, pero asumibles para la entidad blaugrana: tres millones de florines, que no de dólares (unos 63 millones de pesetas), a los que se sumaban 15 millones más de pesetas como prima de fichaje. Pero aún faltaba la aceptación de la Federación Neerlandesa.Lee tambiénEsta última traba no era un asunto menor. Las reglas, que no eran las mismas para todo el fútbol europeo, eran claras: el mercado de fichajes de los Países Bajos ya estaba cerrado, y a eso se añadía que la competición local había comenzado y Cruyff ya había sido inscrito en el Ajax e incluso había brillado ante el Groningen marcando dos goles. O el organismo federativo hacía una excepción ex profeso o el fichaje se tenía que demorar hasta la ventana de invierno. Y ni el clima que generaba en el país la marcha de un referente ni las protestas del Groningen, que consideraban una injusticia que sus rivales no tuviesen que vérselas –como ellos– con Cruyff, no ayudaban. El jugador se instaló en Barcelona y la gestión se enquistó.La federación acabó cediendo a los deseos del jugador, que era la gran baza de su selección para el Mundial de Alemania de 1974, por más que el flamante fichaje blaugrana no pudo hacer su debut oficial hasta el 28 de octubre, en un partido liguero ante el Granada. Marcó dos goles. Eso sí, antes había jugado cuatro amistosos con la camiseta blaugrana, ante Brujas, Kickers Offenbach y Arsenal, con los que el Barça al menos pudo hacer caja, y ante el Ourense, un compromiso por el fichaje de Tomé.Tanto el cierre de la operación como ese último momento de incertidumbre fueron seguidos muy de cerca por La Vanguardia, que en su edición del 14 de agosto daba los detalles del cierre de del fichaje con una entrevista a Montal y un día después conseguía hablar con el propio Cruyff en las que serían sus primeras palabras como barcelonista. Es la entrevista, firmada por Juan Antonio Casanova, que ofrecemos íntegra.Entrevista a Johan Cruyff (15 de agosto de 1973)Porque, naturalmente, teníamos que intentar por todos los medios a nuestro alcance ponernos en contacto con Cruyff.Y lo localizamos precisamente en el ya famosísimo Hotel Alpha de Ámsterdam, mientras tomaba una copa en el bar junto al gerente del CF Barcelona, don Armand Carabén. Tras mucho insistir ante la telefonista del hotel, conseguimos que la voz del jugador se dejara oír al otro lado del hilo.—¿Cuándo podremos darle la bienvenida en Barcelona?—Depende de la decisión que tome la federación. Por mí, cuanto antes.—¿Le ha invitado, tal como se había dicho ayer, el comité directivo de la sección de fútbol profesional a que exponga sus argumentos ante el mismo?—Hasta este momento, no.—¿Quién lo va a hacer por usted? —Duda unos momentos antes de responder:—Es que no se trata de una disputa jurídica, sino más bien de una reunión para debatir la cuestión. Ellos ya conocen mi punto de vista.—¿Qué esperanzas tiene de que todo se solucione mañana satisfactoriamente? —Hay que aclarar que cuando hablábamos con Cruyff todavía no lo habíamos hecho con Mr. Triples [consejero jurídico de la Federación Neerlandesa de Fútbol (KNVB), que declaraba a La Vanguardia su conformidad con la legalidad del fichaje]. Y el jugador no se mostró demasiado optimista:—La verdad es que en este momento no estoy muy tranquilo. Y aún puede haber otro problema: si la KNVB no permite mi traspaso hasta el mes de diciembre, para entonces ya estará cerrado el plazo para los fichajes en España.Hagamos un inciso: no nos parece muy difícil conseguir que la Federación Española acepte el fichaje de Cruyff a falta de la transferencia internacional que ha de conceder su homónima holandesa. Ya se ha hecho en otros casos. Claro está que Cruyff no podrá jugar en España mientras no tenga este permiso. Pero sigamos con él.—¿Es que ya va a aceptar como definitiva la decisión federativa, aunque le sea desfavorable?—¡Ah, no! Yo no he dicho tal cosa. Haré valer mis argumentos.Cambiamos de tema:—¿Jugará con la selección de su país contra Islandia, los días 22 y 29 de este mes, o podrá ya presentarse de azulgrana en el Joan Gamper?—Todo depende de la actitud de la federación.—¿Y en el comienzo de la Liga, el 2 de septiembre?—¡Ah, sí! Seguro que sí. En cuanto tenga unos días libres, iré a Barcelona con mi esposa, Danny, para buscar piso.—¿En la misma Barcelona o fuera de ciudad?—Bueno... Yo no vivo en la misma Ámsterdam, sino en Vinkeveen. Prefiero las afueras que la capital. Y, cuando estuvimos allí, a mi mujer le gustó mucho Castelldefels.—Sinceramente, ¿no considera que el Barcelona ha pagado por usted demasiados millones de pesetas?—Yo creo que no soy excesivamente caro.—Cuando empezó a jugar al fútbol, ¿pensó alguna vez que llegaría a valer tanto?—Le puedo asegurar que no.—No se habrá arrepentido de dedicarse al fútbol...—Cualquiera que logre hacer de su hobby su profesión es que ha acertado. Y a mí me gusta el fútbol... aunque esto no significa que me resulte un trabajo fácil.—Por curiosidad: en España los jugadores titulares de un equipo han de ir numerados hasta el 11; es decir, que tendrá que abandonar su 14 habitual. ¿Qué número prefiere llevar en el Barcelona?Se ríe con ganas al responder con una pregunta:—¿Qué número hay libre en el Barcelona? —Y continúa, ya en serio: —Me adaptaré a las necesidades del equipo y a las órdenes de Rinus Michels. Claro que el 14 me ha traído hasta ahora muy buena suerte.—Para terminar, Johan: ¿Qué representa para usted fichar por el Barcelona?—Representa, ni más ni menos, realizar un sueño que tenía desde hace muchos años. Siempre he querido jugar en el Barcelona; de modo que, ahora que por fin la cosa está a la vista, creo que tengo derecho a alegrarme, ¿no?—¿Qué aliciente encuentra en el Barcelona? Aparte de los millones, claro...—El Barcelona es para mí un nuevo desafío. Yo he llegado a la cumbre con el Ajax, pero mantenerse es más difícil aún. Y esto es lo que quiero intentar con el equipo del Barcelona: llegar de nuevo a la cumbre. Será una nueva aventura para mí.—¿Y la selección holandesa? ¿Seguirá jugando en ella?—Sí; quiero hacerlo. Soy holandés, y quiero defender los colores de mi país.Últimas entregasEsta pieza forma parte de una serie de contenidos que recupera discursos, manifiestos y otras documentos destacados para contextualizarlos desde una perspectiva histórica y con ánimo divulgativo.Redactor de la sección de Continuidad y colaborador del canal Historia y Vida. Ha trabajado en La Revista del Sábado, Deportes, Magazine y Última Hora y ha coordinado el suplemento económico Dinero. Autor de varias obras divulgativas
Johan Cruyff, El fichaje más largo, complejo y decisivo del Barça
El club blaugrana negoció durante tres años con el jugador llamado a revolucionar el fútbol en plena polémica por los ‘oriundos’ y tras cerrar su llegada se encontró con el recelo de la Federación Neerlandesa















