En la suma de las dos profesiones, futbolista y entrenador, nadie en la historia suma más que el neerlandés
En la portada de la revista Líbero hay una foto de la cara de Johan Cruyff en medio de un partido: joven, el pelo empapado en sudor, la mirada expectante y astuta. Esa cara es una postal de fútbol. La postal de alguien que se sabe dueño del juego. No hace falta verle los pies. En esa cabeza romana se está urdiendo una revolución. La revista, como tantos otros medios, rememora su figur...
a a 10 años de su muerte.
¿Cómo es el fútbol 10 años después de Cruyff? Todo lo bueno que tiene es lo que él amaba; todo lo malo, lo que él despreciaba. Como jugador se sienta en la mesa de los cinco grandes genios de la historia. Nunca vi a nadie gobernar los partidos con su autoridad, futbolística y psicológicamente. Como entrenador, también se sienta en la mesa chica de la historia solo que no sé, con la misma seguridad, quiénes son los demás. Lo que me interesa decir es que, en la suma de las dos profesiones, nadie en la historia suma más que Johan.
El mayor beneficiado de sus geniales giros fue el fútbol español. Empezando por el FC Barcelona, al que hizo ganador sin renunciar a la belleza y al que elevó la autoestima en una cultura históricamente pesimista. Siguiendo por la Liga, donde convirtió el tiqui-taca en un credo situado en las antípodas de la vieja furia.






