El neerlandés pasa de ser uno de los jugadores señalados para dejar el club a convertirse en uno de los líderes del proyecto de Hansi Flick
Frenkie de Jong estará ligado al Barcelona hasta 2029. Éxito de Deco, sin duda de Hansi Flick, pero, sobre todas las cosas, del neerlandés. “Como siempre he dicho, siempre he soñado con jugar en el Barça. Y ahora que estoy viviendo ese sueño, quiero estirarlo muchos años más. Me encuentro muy bien en el club, en la ciudad, con los compañeros y con la junta directiva”, subrayó De Jong. No fue difícil, para él, la decisión de estirar su vínculo con el Barcelona por tres temporadas más. Sí lo fue, en cambio, la transición: el neerlandés pasó de ser el jugador del futuro de la junta de Josep Maria Bartomeu a sufrir al aparato mediático de Joan Laporta y compañía, dispuesto a sacarlo del club. De Jong resistió. “Por mucho ruido que hubiera a su alrededor, él siempre tuvo claro qué se quería”, destacan desde el entorno del futbolista. Así lo hizo.
La llegada de Laporta a la presidencia parecía destinada a borrar a De Jong del Barcelona. El neerlandés no solo era fichaje de Bartomeu, sino que también había firmado el aplazamiento de la mayor parte de su contrato durante el COVID. Es decir, había rebajado sustancialmente su salario en 2020 y 2021 para cobrar el diferido durante los años 2022, 2023, 2024, 2025 y 2026. “De Jong me gusta; lo que no me gustan son sus números. Ni los que tiene en el campo ni los que tiene en los despachos”, sostenían, con más veneno que ironía, en el área deportiva que lideraba Mateu Alemany, hoy en el Atlético de Madrid. El club hasta amenazó con denunciar el contrato que había firmado con Bartomeu —“había indicios de criminalidad”, decían— y organizó un par de off the record con la prensa para intentar forzar su salida a la Premier.






