30/05/2026 a las 01:25h.
Se le encoge el corazón a la grada cuando observa que Jakub Mensik es incapaz de acercarse a la red para recibir la felicitación de su oponente: al contrario, queda tendido en la tierra, retorcido entre calambres y dolores, hasta que lo sacan las asistencias ... médicas. Ahí está la imagen de Moisé Kouamé, que celebra su triunfo metiendo la cabeza en el congelador. Y un escalofrío recorre Roland Garros el jueves en la sobremesa cuando Jannik Sinner colapsa, a cuatro puntos de la victoria, convertido su cuerpo en un títere sin dueño. Es el deporte de alta exigencia que combina mal, muy mal, con este París que arde en mayo.
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