No se trata de ser exagerados al darlos, pero sí de reconocer lo que hacen bien en el momento oportuno. En los últimos años es más frecuente ver que la paternidad cambió y que ahora tanto padres como madres tratan a sus hijos de forma diferente, con una crianza más positiva y respetuosa, validando sus emociones y buscando el desarrollo de su autoestima. Esto varía mucho a lo que talvez ellos recibieron en casa con métodos severos del pasado y que hoy tiene un impacto en cómo son. Hoy te explico qué dice la psicología sobre las personas que recibieron pocos elogios en su infancia, ya que diversos estudios han determinado que ciertos patrones pueden influir en cómo entienden ahora el reconocimiento, la relación con uno mismo y que han quedado huellas que se mantienen en su vida adulta. MIRA TAMBIÉN¿Por qué es importante recibir elogios durante la infancia?Los gestos de reconocimiento tienen un peso importante durante los primeros años de vida, pues ayudan a construir seguridad, autoestima y una imagen más estable del propio valor. Quienes crecieron sin recibir elogios tienen ciertos rasgos que aparecen con frecuencia a diferencia de quienes se desarrollaron en entornos donde aplaudían sus logros, celebraban sus victorias y cada día les recordaban los valiosos que eran. La falta de elogios deja huellas que se mantienen en la vida adulta. Muchos individuos minimizan sus logros, restan valor al esfuerzo o responden con expresiones como “no es para tanto” y, aunque parezca un acto de humildad, en realidad puede estar relacionado con experiencias tempranas que influyeron en la forma de construir la autoestima y en la manera de validar los propios méritos.La carencia de elogios en la infancia puede dejar vacíos persistentes. (Foto: Ron Lach / Pexels) El papel de los elogios en la autoestimaCuando una persona no ha recibido suficientes elogios durante la infancia, el reconocimiento en la vida adulta puede percibirse como algo extraño o exagerado y a muchos les cuesta sentirlo como algo habitual.El investigador Eddie Brummelman destaca que los halagos deben centrarse en valorar el esfuerzo y la constancia. De este modo, el reconocimiento se transforma en una herramienta más equilibrada, capaz de reforzar la confianza sin generar una presión excesiva sobre la autoimagen o las expectativas personales.Aquí también entra a tallar ‘la teoría de la autodeterminación’, desarrollada por los psicólogos Edward Deci y Richard Ryan, que “entiende la motivación desde una perspectiva tanto cuantitativa como cualitativa, y sostiene que una gran cantidad de motivación no implicaría necesariamente la realización de la conducta deseada si la calidad de la motivación fuese de baja calidad”, según la Universidad de Valladolid.Ellos demostraron que la ausencia o inconsistencia de validación externa puede intensificar la motivación intrínseca. Cuando el aplauso no llega, la energía se desplaza hacia dentro. En el ámbito profesional, esto se traduce en autonomía, constancia y capacidad de autorregulación. En el ámbito emocional, el elogio no se integra en la identidad y se archiva como información no prioritaria. En resumen, el uso de los elogios debe ser equilibrado, ya que una validación excesiva podría interferir en el desarrollo de la autonomía, el aprendizaje y la tolerancia al error en etapas clave del crecimiento.Hay ciertos rasgos que aparecen con frecuencia en quienes crecieron en entornos donde el reconocimiento verbal era escaso. (Foto: Yan Krukau / Pexels) Cómo impacta la falta de elogios en la niñez cuando ya se es adulto Crecer en un entorno en el que apenas había palabras de apoyo o reconocimiento puede generar una relación compleja con los elogios en la vida adulta. Aquí algunos impactos que han detectado los psicólogos:Dificultad para aceptar elogios: lo más notorio para la psicología es que quienes crecieron sin recibirlos, ahora tienen problemas para aceptarlos. Muchos tienden a restarle importancia a un cumplido, a incomodarse o no saber qué responder porque ese tipo de validación no formó parte de su aprendizaje emocional más temprano.Forjar una autonomía férrea: muchos desarrollan una validación más interna y aprenden a medirse con criterios propios, es decir, muestran una mayor independencia frente a la opinión ajena.Dudas sobre lo que uno hace: cuando faltaron señales claras de aprobación, uno se cuestiona si lo que hace es suficiente, incluso aunque desde fuera no haya motivos evidentes para eso.Relación ambigua con la autoestima: autoexigencia, dificultad para reconocer los propios logros o sensación de que el reconocimiento llega “demasiado tarde” o no termina de encajar.Mayor autosuficiencia emocional: ahora buscan menos aprobación constante y suelen apoyarse más en su propio criterio.Si te interesa la salud y el bienestar, te invitamos a sumarte a nuestro canal de WhatsApp. No te pierdas información valiosa y consejos que te ayudarán en tu día a día. Únete a nuestra comunidad 👉 aquíSOBRE EL AUTORPeriodista. Licenciada en Periodismo por la USMP con más de 15 años de experiencia en periodismo televisivo, radial y digital para medios de comunicación líderes del país. Actualmente, Coordinadora de Nuevas Audiencias en el Grupo El Comercio (Lima, Perú).