La manera en la que una persona recibe un cumplido o afronta sus propios logros puede estar relacionada con algo mucho más profundo de lo que parece. Psicólogos y estudios sobre la autoestima llevan años analizando cómo crecer sin reconocimiento emocional durante la infancia puede dejar huellas que continúan presentes en la vida adulta. Hay personas que reaccionan con incomodidad cuando reciben una felicitación. Minimizar los logros, restar importancia al esfuerzo o responder con frases como "no ha sido para tanto" suele parecer un gesto de modestia, aunque detrás puede existir una experiencia mucho más profunda relacionada con la infancia y la construcción de la autoestima. Según explican distintos expertos en psicología, crecer en un entorno donde apenas existían palabras de apoyo o reconocimiento puede provocar una relación compleja con los elogios durante la vida adulta. Los pequeños gestos de validación, el reconocimiento del esfuerzo y las muestras de apoyo ayudan a construir una percepción más estable sobre uno mismo. Cuando esto no ocurre, muchas personas aprenden a evaluarse desde la exigencia constante y desarrollan dudas sobre el valor real de sus capacidades. Por eso, un simple cumplido puede generar sospecha o incluso presión emocional. Algunas personas llegan a pensar que quien las felicita exagera o desconoce sus errores, algo que diferentes investigaciones relacionan con una autoestima más vulnerable y con el miedo a no cumplir expectativas demasiado altas. La importancia de aceptar un cumplido El investigador Eddie Brummelman analizó cómo reaccionan algunos niños ante reconocimientos exagerados y observó que frases que presentan al menor como "perfecto" o "extraordinario" pueden aumentar el temor al fracaso, especialmente en quienes ya tienen inseguridades. El especialista considera más beneficioso valorar el esfuerzo, la constancia o las decisiones concretas en lugar de utilizar etiquetas absolutas. De este modo, el reconocimiento se convierte en una herramienta para fortalecer la confianza sin generar una presión excesiva sobre la imagen personal. Crecer sin demasiados elogios no conduce siempre a las mismas consecuencias. Algunas personas sí pueden desarrollar una fuerte validación interna y aprenden a seguir adelante sin depender continuamente de la aprobación ajena. La teoría de la autodeterminación, elaborada por expertos en psicología, sostiene que la motivación profunda surge al combinar autonomía, competencia y vínculos saludables. Sin embargo, esa autosuficiencia también puede convertirse en una carga emocional cuando la persona siente que no necesita apoyo, descanso ni reconocimiento externo. Por eso, aceptar un cumplido sin justificarlo ni minimizarlo puede convertirse en un aprendizaje importante para muchos adultos que crecieron sin apenas palabras de reconocimiento. La manera en la que una persona recibe un cumplido o afronta sus propios logros puede estar relacionada con algo mucho más profundo de lo que parece. Psicólogos y estudios sobre la autoestima llevan años analizando cómo crecer sin reconocimiento emocional durante la infancia puede dejar huellas que continúan presentes en la vida adulta.