Actualizado a las 18:34h.
Se puede decir que los tenistas, por lo general, no tenían un lugar de residencia fijo, al recorrerse prácticamente de semana en semana el mundo para disputar los numerosos torneos del calendario a lo largo del año.
Pasaban mucho más tiempo fuera de casa que en ella, sobre todo, en caso de ser un jugador exitoso, como lo fue Rafael Nadal, rara vez era eliminado a las primeras de cambio. Aun así, las pocas pausas competitivas o el periodo entre el final de una temporada y el inicio de otra era el momento idóneo para descansar cerca de los suyos.
Nadal fue diferente al resto de jugadores del circuito en muchas cuestiones. Su ritual antes del saque, las manías con las botellas o en el pasillo antes de saltar a la pista... También lo fue para decidir dónde establecer su residencia habitual.
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