El debate sobre la unidad nacional en Canadá ha vuelto a encenderse con fuerza tras las recientes declaraciones del primer ministro, Mark Carney, quien criticó la intención de la gobernadora de Alberta, Danielle Smith, de incluir una pregunta sobre la secesión provincial en el referéndum programado para el próximo 19 de octubre.Para el jefe del gobierno federal canadiense, agitar la bandera de la independencia de esta manera no es una táctica legítima, sino una seria irresponsabilidad de consecuencias impredecibles.
Una maniobra desestabilizadora, acusa Carney El primer ministro Carney calificó la propuesta de Smith como una maniobra desestabilizadora y advirtió que usar el separatismo como moneda de cambio es un error histórico."En estos asuntos de separación, a menudo se argumenta que votar por esto es una opción libre o voten por esto y fortaleceremos nuestra posición en una negociación futura.
Eso es un blufeo muy peligroso y es una maniobra desestabilizadora que no ha sido dimensionada", comentó Carney en conferencia de prensa recientemente.
Haciendo uso de su experiencia previa en la esfera internacional, el mandatario canadiense recordó el impacto real de este tipo de consultas."Vi de primera mano lo que ocurrió en el Reino Unido con la votación del Brexit cuando era gobernador del Banco de Inglaterra.













