La reciente cumbre bilateral en Pekín inauguró la articulación público-privada como un nuevo campo de negociaciones para la coexistencia pacífica entre las dos superpotencias del siglo XXI. Al incorporar intereses empresariales a las discusiones geopolíticas a la cumbre, ambos países reconocieron la creciente interdependencia mutua como condicionante inevitable de sus negociaciones bilaterales. De su lado, China terminó de desechar, al más alto nivel político, al socialismo extremo y la planificación centralizada como marcos de acción para lograr sus objetivos nacionales. La interdependencia global en la que está sumida viene obligando a sus empresas a competir globalmente para asegurar la provisión de suministros, mantener el acceso a los mercados y profundizar su acceso e influencia en el financiamiento internacional. No hay más buenos y malos, sino aliados y/o competidores.Los equipos gubernamentales trataron la seguridad mientras delegaciones empresariales avanzaron en acuerdos de inversión. Elon Musk de Tesla, Tim Cook de Apple y Jensen Huang de Nvidia trabajaron con líderes de corporaciones estatales y tecnológicas chinas, como Wang Chuanfu de BYD, Robin Li de Baidu y Ren Zhengfei de Huawei para concretar mutuas oportunidades y reducir costos operativos e ineficiencias.El Ministerio de Comercio de China agilizará procesos aduaneros, reduciendo tiempos de inspección para la soya y la carne de res estadounidenses, y facilitará la homologación de licencias de firmas extranjeras para aviación civil. El Departamento de Comercio de Estados Unidos (EE. UU.) validó que las subsidiarias norteamericanas manufacturen en territorio asiático utilizando insumos de proveedores locales y vendiendo directamente a los consumidores chinos. Así, cumplen con las normativas fiscales de Pekín y con los controles de exportación que dicta el Departamento de Comercio en Washington.En seguridad y transporte marítimo, China buscó mitigar el desabastecimiento de petróleo que sufre, debido al conflicto en Medio Oriente. Propuso establecer un sistema de intercambio de información en tiempo real sobre rutas comerciales alternas y que las empresas navieras de ambos Estados usen puertos secundarios en el sudeste asiático, evitando así la parálisis en el transporte de materias primas y crudo.Respecto a Taiwán, se mantuvieron las posturas oficiales de cada Estado, pero se añade una mesa de resolución de crisis inmediata para los mandos navales del área. Se reabrirá la comunicación directa entre el Comando del Indo-Pacífico de EE. UU. y el Teatro de Operaciones del Este de China. Esto evita accidentes navales en el estrecho de Taiwán, inhibe alteraciones en el comercio de semiconductores y garantiza que las disputas se gestionen por la vía diplomática.Finalmente, se crearon la Junta de Comercio y la Junta de Inversión. La primera administrará la aplicación de aranceles y cuotas de importación para el sector agrícola. La segunda evaluará proyectos de capital extranjero, otorgará permisos de operación a empresas mixtas y revisará solicitudes de patentes que no afecten la seguridad nacional. (O)
Fernando Navia Gallardo: Legados de la cumbre | Columnistas | Opinión
La interdependencia global en la que está sumida viene obligando a sus empresas a competir globalmente...












