En las calles estrechas del barrio del Born-La Ribera resuena el pasado de otros tiempos. Numerosos restos históricos, que se remontan a la época romana y medieval, permanecen casi intactos, testigos de la evolución de la ciudad. Entre palacios, iglesias y otros edificios propios de la arquitectura gótica, el barrio continúa atado a una tradición artesanal iniciada siglos atrás, gracias a quienes han continuado el oficio familiar y a aquellos recién llegados que han sabido adaptarse a un barrio que se ha modelado siempre con las manos.La tradición artesana no es solo un reclamo turístico, sino que forma parte de su identidad. Considerado el corazón de la ciudad medieval, en el trazado de las calles del Born se agrupaban los gremios para proteger sus intereses económicos. Prueba de ello son los nombres de las calles que han resistido hasta ahora: dels Cotoners, dels Mirallers, dels Sombrerers, de l’Argenteria... Así, la actividad de los oficios manuales se concentraba en el Born, donde los artesanos vivían y trabajaban en talleres que hacían a su vez la función de tiendas.Rosi y Mina agradecen estar rodeadas de otros artistas, con los que han creado lazos personales y profesionalesHoy, en este barrio de contrastes, conviven los establecimientos de souvenirs y los restaurantes con comercios todavía vinculados a la artesanía que, como la metrópoli, han vivido su evolución desde la época medieval.A finales del siglo XX, los artesanos del barrio no tenían mucha visibilidad. Es por ello que, en 1997, diseñadores, artistas y artesanos decidieron agruparse en la Associació d’Artesans del Born-La Ribera (ACAR). “Hace 25 años el Born no era el que conocemos ahora: las calles oscuras tenían poco tránsito, eran un poco inseguras... Decidimos juntarnos por la necesidad de conseguir más visibilidad y darnos a conocer también entre los propios barceloneses”, explica Monste Cortecans, presidenta de ACAR y joyera artesana desde hace más de dos décadas.El espacio de Marina Grafeuille en la calle dels Banys VellsMiquel Muñoz / ShootingEn la actualidad, artesanos de todas las generaciones y distintos lugares no solo siguen recuperando estos oficios tradicionales, sino que van más allá, fusionando la artesanía con la innovación y la sostenibilidad, además del uso de materiales autóc­tonos.En la calle dels Banys Vells, los locales también siguen funcionando como tienda-taller. Desde la calle, los paseantes pueden ver a los artesanos en su espacio de trabajo y el esfuerzo que se esconde detrás. “Lo bonito de este barrio es que nos ven cómo trabajamos las piezas. Eso da valor y garantía de que esto está hecho aquí”, afirma Marina Grafeuille, quien se define a sí misma como maestra artesana. Venida de Argentina, lleva 14 años en el barrio del Born confeccionando todo tipo de accesorios con la técnica de macramé.Alba Bonet abrió Igroc en la calle del Esquirol después de media vida dedicada al diseño gráficoMiquel Muñoz / ShootingPara esta artesana, la cualidad del producto es muy importante; por eso cuida al detalle el proceso de sus piezas, para las cuales utiliza materiales orgánicos hechos en Catalunya: algodón, lana merino, rayón. Asimismo, Grafeuille considera que la sostenibilidad es una de las virtudes que tiene el producto artesanal: “Ahora la gente es más consciente de lo que compra y lo que consume. La artesanía también da seguridad al cliente: si te llevas un bolso hecho por mí y tiene un problema, siempre tendrá un arreglo”.Born Comerç impulsa iniciativas como el mercado Fet al Born para dar a conocer a pequeños comerciantesAlba Bonet es otra artesana que habla del Born con una pasión contagiosa. Esta artista abrió su pequeño taller de la calle Esquirol, Igroc, hará unos seis años. Después de media vida dedicada al diseño gráfico, decidió hacer un cambio radical para pasar a plasmar las ideas en algo que pudiera tocar con las manos. Así, aprendió cerámica de manera autodidacta, que ahora moldea y pinta con experiencia. Además, abre la tienda-taller a curiosos que quieran aprender de ella.No es extraño, pues precisamente en los últimos años han proliferado en Barcelona comercios que ofrecen pintar cerámica. Según la ceramista, una de las razones de este fenómeno es la sobredigitalización del mundo: “La gente tiene una necesidad de crear con las manos, de hacer sus propias piezas, que pueden ser útiles y que te acompañarán toda la vida”.Alba Bonet fotografiada esta semana en su tallerMiquel Muñoz / ShootingA unos pocos metros, dos joyeras artesanas comparten tienda y taller desde hace ocho años en un espacio bautizado como Espai Micra. Adriana Díaz, colombiana, y Anne Waha, alemana, se juntaron en el Born para trabajar en una tienda donde poder tener un contacto más directo con el público. “Que en estas calles que nos rodean haya permanecido esta red de artesanos nos ayuda, porque la gente viene expresamente, tanto turistas como familias de Barcelona que bajan los sábados”, afirma Díaz. En Espai Micra reivindican el oficio hecho con calma y con materiales responsables de comercio justo. De esta manera, ofrecen colecciones con piezas únicas, así como encargos a medida en los que puede intervenir el cliente.También en la calle dels Banys Vells, dos primas de Bulgaria, Rosi y Mina, comparten un negocio dedicado al cuero. Se trata de una disciplina artesanal que aprendieron de forma autodidacta y que desarrollan juntas desde hace más de dos décadas. En un pequeño taller lleno de rollos de pieles de diferentes colores, pinturas y herramientas, estas primas artesanas ofrecen accesorios varios como bolsos, cinturones y brazaletes pintados a mano.Las joyeras Adriana Díaz y Anne Waha se juntaron en el Born para montar Espai MicraMiquel Muñoz / Shooting / ColaboradoresAlgunas de las joyas que crean Díaz y WahaMiquel Muñoz / Shooting / ColaboradoresEstas comerciantes se muestran muy agradecidas de estar rodeadas de otros artistas, con los que han creado vínculos tanto profesionales como personales, aunque admiten sentirse poco valoradas como colectivo artesano por parte de las insti­tuciones.De hecho, la artesanía es un negocio con muchas barreras y no siempre es fácil de gestionar de forma independiente. “No somos solamente artesanos, tenemos que ser gestores, y este es el gran hándicap”, reconoce Félix Lozal desde su estudio homónimo en la calle Semoleres. Tras años dedicándose a la restauración de muebles, este artista y diseñador industrial decidió dar un salto creativo para desarrollar un original proyecto especializado en lámparas artesanales hechas de materiales naturales como el cartón. “Me interesa el cartón ondulado y generar piezas con volúmenes que hacen que sea tan orgánico”, relata Lozal.Rosy y Mina trabajan espalda con espalda en su taller dedicado al cuero en Banys VellsMiquel Muñoz / ShootingEl born conviven distintos negocios de artesanos. 26-05-2026. Foto: Miquel Muñoz / ShootingMiquel Muñoz / Shooting / ColaboradoresDespués de tres años en el barrio, el artesano siente que empieza a establecerse, mientras sigue explorando la creación de objetos que combinan utilidad y estética, comprometido al mismo tiempo con la sostenibilidad. No obstante, añade que uno de los grandes retos es difundir su proyecto y llegar a más personas.Precisamente, con el objetivo de dinamizar el barrio después de la pandemia de la covid, la asociación de comerciantes Born Comerç impulsó varias iniciativas para que artesanos y pequeños comerciantes pudieran “salir a la calle, darse a conocer y reconectar con la ciudad”. Su presidente, Juan Carlos Arriaga, relata cómo se ha consolidado la plataforma Fet al Born como una cita que celebran cada mes en el paseo del Born.Una de las particularidades de esta iniciativa es la propuesta de incluir la participación ciudadana local mediante talleres gratuitos de artesanía que “superan los 1.500 participantes cada fin de semana”. La presidenta de ACAR coincide en el éxito de los talleres: “Ha habido una respuesta excelente; la gente queda muy contenta y repite. Abriendo tu taller, la gente aprende y valora el trabajo artesanal”.La artesanía, como otros sectores y negocios de la ciudad, afronta muchos retos como la presión inmobiliaria, la pérdida de comercio de proximidad o la falta de apoyo administrativo, según expresan los artesanos del Born. Pero a pesar de todo, son optimistas y están decididos a quedarse: “No me planteo alternativas; la idea es continuar siendo un barrio emblemático de artesanía como era antes”, asegura Mina.Félix Lozal impulsó un proyecto especializado en lámparas artesanalesMiquel Muñoz / ShootingEl artista y diseñador industrial Félix Lozal trabajando en su tallerMiquel Muñoz / ShootingTanto los vecinos como los artesanos del Born desean que los barceloneses sigan reencontrándose con el barrio, con el objetivo de fondo de mantener la artesanía. “Me gustaría que se volviera a despertar la conciencia de que la artesanía es superimportante. El hecho de trabajar con las manos es algo vital y está poco valorado”, concluye la joyera Anne Waha.