Cada año que pasa España envejece cada vez más. Los números lo confirman. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2024, la proporción de habitantes de 80 y más años se sitúa en torno al 6% de la población total y la de mayores de 90 años representa el 1,3%. Unas cifras que está previsto que continúen subiendo en la próxima década.

Con los años, mantener la fuerza física, el bienestar emocional y la claridad mental se vuelve más importante que nunca. El Decenio del Envejecimiento Saludable de la Organización Mundial de la Salud (2021-2030) describe cuatro áreas de acción clave: cambiar las actitudes frente el envejecimiento, crear entornos amables con las personas mayores, brindar atención integral y centrada en la persona y garantizar el acceso a la atención a largo plazo.

Esta perspectiva examina también el yoga, una práctica mente-cuerpo que integra posturas físicas y regulación de la respiración y atención plena como una intervención segura y adaptable para adultos mayores.

“Además de ser una camino de crecimiento interior y aquietamiento mental, resulta muy saludable para todo tipo de personas de edad avanzada: ayuda a la salud ósea, gracias al movimiento y la fuerza que las posturas de yoga requieren”, nos explica Nuria Parera, profesora de yoga, que admite además que “favorece la movilidad gracias al cuidado de las articulaciones que, especialmente a esta edad, tienden a atrofiarse debido a la falta de actividad física”.