Encarnació Bosch tiene 91 años y la suerte de conservar las mismas amigas desde que tenía 12 años. De este grupo de seis mujeres, asegura ser la más ágil mentalmente y, temas genéticos a parte, está convencida de que se debe a que es una mujer muy activa. “Me apunto a un bombardeo”, asegura a La Vanguardia por teléfono, pues no puede quedar en persona porque “en nada veo a una amiga, y mañana también nos vamos”. Ni su edad ni tener una discapacidad le impide levantarse a las 7 para ir a clases de taichí o llevar a cabo toda una ristra de actividades, entre ellas, ir de vez en cuando a un museo. El Picasso es uno de sus favoritos, especialmente después de haberlo descubierto en profundidad gracias a ArtGran, un programa social impulsado por la Agència de Salut Pública de Barcelona cuyo objetivo es reducir la soledad no deseada y mejorar el bienestar de las personas mayores a través del arte y la cultura.No habrá experto que le diga que ambas cosas, tanto el ejercicio físico mañanero como la gimnasia que su mente realiza cada vez que visita una pinacoteca, sea malo. Ahora, incluso, esta segunda parte podrán sustentarla con datos, pues a principios de mayo se publicó un nuevo estudio del University College London (UCL) publicado en la revista Innovation in Aging que indica que participar con regularidad en actividades artísticas podría ayudar a ralentizar el ritmo del envejecimiento biológico.Los resultados son similares a los que obtienen personas que habitualmente hacen ejercicio”David Bartrés-FazProfesor Catedrático de Psicología Médica en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB“Nuestros hallazgos sugieren que tanto la frecuencia de participación como la variedad de actividades que se realizan son factores importantes. Acudir a un museo al menos tres o cuatro veces al año, por ejemplo, ya resulta beneficioso, pero los resultados son más consistentes si se va de forma mensual o semanal”, especifica por correo electrónico la doctora Feifei Bu, del Instituto de Epidemiología y Atención Sanitaria de la UCL, y una de las autoras de este estudio, que se ha realizado tras analizar los datos de 3.556 adultos en el Reino Unido. Explica que tanto ella como el resto de investigadores compararon los cambios químicos en el ADN que influyen en el envejecimiento biológico, pero sin alterar el código genético, teniendo en cuenta las actividades artísticas y culturales que realizaban.Un grupo de gente mayor observa Las Meninas de Picasso Museu Picasso de BarcelonaDavid Bartrés-Faz, profesor Catedrático de Psicología Médica en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona, reconoce a este diario que el estudio es un buen punto de partida ya que “no hay demasiados trabajos en los que se contemple la relación entre la exposición en aspectos artísticos y marcadores de crecimiento biológico”, de ahí el interés global. “Una de las conclusiones interesantes que se extraen es que los resultados son similares a los observados en personas que habitualmente hacen ejercicio”, aunque el experto añade que hay otros puntos que todavía deberían resolverse: “El primero es que debería apoyarse en otros estudios de tipo intervencional y no solo basados en la observación. Y, luego, ¿el hecho de que un individuo realice una actividad cultural determinada es concretamente la que produce un efecto beneficioso en el envejecimiento? ¿O hay más factores, como, por ejemplo, la liberación de estrés, que este sí que está más claramente asociado a un envejecimiento biológico?”. La idea de este trabajo es concienciar e incentivar futuras políticas públicas”Doctora Feifei BuUna de las autoras del estudioLa doctora Bu responde: “Desafortunadamente, no contamos con mediciones repetidas del envejecimiento biológico para desentrañar adecuadamente la relación causa-efecto, pero es algo que planeamos hacer en futuras investigaciones. La idea de este trabajo es concienciar e incentivar futuras políticas públicas”.La especialista en neurofisiología clínica, Estela Lladó-Carbó, que lleva más de dos décadas dedicando su vida a las neurociencias y la longevidad, explica que “cualquier actividad que implique activar distintas regiones cerebrales, será buena para el organismo, pues tendrá un efecto neuroprotector, antinflamatorio y de mejora del sistema cardiovascular, entre otras cosas”. Helena y Rosario, y Charo y Carmen, dos de las parejas de 'Grans teatrerus' Pau de la Calle / ShootingArgumenta que esto todavía mejora más si se duerme bien, se hace ejercicio aeróbico y de fuerza y se sigue una dieta mediterránea, e, incluso, si esa actividad cultural se lleva a un siguiente nivel: “Leer bilingüe o trilingüe, por ejemplo, ayuda todavía más a mejorar las capacidades cognitivas”, y aporta una curiosidad más: “Durante un máster que realicé en la UB de longevidad, estudié a las supercentenarias, y lo digo en femenino porque todas eran mujeres. Me refiero a quienes sobrepasan los 110 años. Todas leían el diario y eran activas socialmente, lo que las convertía en el centro de sus familias”.A Lola Picazo le quedan todavía seis años para convertirse en supercentenaria, pero muestra siempre que puede una fotografía de su último cumpleaños, donde se la ve sonriente posando con un gran ramo de flores y unos globos dorados gigantes que indican su edad: 104. Ella también fue una de gran devoradora de diarios, aunque ahora admite que le resulta complicado leer la tipografía de la mayoría de ellos, por diminuta. “¡Pero los pasatiempos y las sopas de letras sí que las veo bien! Me encanta resolverlos, me mantiene la mente activa, igual que lo hacen las películas y las series, que también veo muchas”.Leer bilingüe o trilingüe ayuda todavía más a mejorar las capacidades cognitivas”Estela Lladó-CarbóEspecialista en neurofisiología clínicaJoselo Galmes admira la vitalidad de Picazo y espera algún día llegar a esa edad con la misma buena cabeza. No va por mal camino, pues ya pasa de los 70 y, además de cantar semanalmente en un coro de gospel del Baix Llobregat, el Gospel Link Singers, ha decidido aprender a tocar el contrabajo. “Empecé clases de guitarra con mi profesor, Jesús Olivares, hasta que un día le reconocí que el sueño de mi vida era tocar el contrabajo, pero que ya era mayor para eso. Me dijo que nunca era tarde y me ayudó a encontrar un instrumento de segunda mano y empezamos”. Hoy hace tres años que cumple este propósito y no se arrepiente: “Me ayuda a estar más concentrado y, sobre todo, me hace feliz”, concluye.Iniciativas culturales para mayoresCada vez es más la oferta artística pensada en exclusiva para seniors. Un ejemplo es ArtGran, “una intervención para reducir la soledad y mejorar la calidad de vida de las personas de más de 70 a través de talleres de arte realizados en museos de Barcelona”, explica a La Vanguardia Rosa Puigpinós, una de las impulsoras. Vanesa Rojas, técnica de educación del Museo Picasso, uno de los centros adscritos, cuenta que la colección les sirve a los usuarios para hablar de sus intereses. En teatro destaca el proyecto intergeneracional Grans teatrerus, que empareja a menores de 30 con mayores de 75 para ir juntos a ver una obra en el Romea y el Goya.Si lo que prefieren es sumergirse en la lectura, las bibliotecas siempre serán la solución. Existen servicios de lectura a domicilio o, incluso, telefónica, como el que ofrece A cau d’orella, dirigido a mayores de 65. Y en cuanto a música, no deje de consultar los múltiples cursos que ofrece el Conservatori Liceu a los más mayores, en los que no es necesaria experiencia previa pero sí ganas de aprender y de disfrutar.Lara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.