Pilarín Bayés todavía se acuerda cuando murió Salvador Dalí y su suegra le dijo... “estos del mundo del arte acostumbran a jubilarse tarde”. La dibujante catalana no vio en eso un problema. “¡Eso es porque se lo pasan bien!”, le contestó. Hoy, a sus recién cumplidos 85 años, sigue pensando lo mismo y, como si aquel momento hubiese servido de profecía de su futuro laboral, continúa ella también rodeada de pinceles y lápices de colores. “¿Qué otra cosa iba a hacer? Dibujar ya era mi hobby antes de que me dedicara a ello. Además, me ayuda a mantenerme activa. Si no lo hiciese, seguramente sería ahora una señora postrada en el sofá y enganchada a la tele. No digo que esté mal, pero no es algo que por ahora contemple”. Y es que afirma que “una siempre piensa que, tal vez, hay algo que todavía no haya dibujado. Y, entonces, pues hay que ponerse manos a la obra. Me divierte mucho, y no solo pintar; también el que esto me permita socializar e ir de un lado para otro”.“Si no dibujara, seguramente sería una señora postrada en el sofá”, reflexiona Pilarín BayésMaría Luisa Solá la entiende a la perfección. A sus 87 años es una de las voces más familiares del mundo del doblaje en España de las últimas décadas, pues está detrás de actrices como Sigourney Weaver, Susan Sarandon o Glenn Close. “Cuando una de estas actrices saca una nueva película, siempre digo: ‘¿Qué hago? ¿Sigo?’ Y digo sí. El único inconveniente puede ser madrugar, pero luego ves a todo el equipo de grabación y el ambiente y se te pasa. Siempre vale la pena. Por ti y por la respuesta de los espectadores, siempre buena, porque al final a muchos les ha acompañado mi voz desde que eran pequeños”. Además de su trabajo y, por supuesto, rodearse de su familia, cuenta que lo que le da mucha vida es ir al menos una vez al teatro con su hija y sus amigas.María Luisa Solá es una de las actrices de doblaje más reconocidas de España y pone voz a actrices como Sigourney Weaver JAVIER SORIANO / AFP; YouTube HacheA la escritora Olga Xirinacs, nombre fundamental de las letras catalanas, también le encanta juntarse con su grupo, pero para escribir poemas. “El resto no es poeta, pero es un ejercicio que hacemos siempre que nos juntamos. Nos obliga a pensar y a escribir en catalán, pues no todos tienen la misma soltura”. Autora de más de 85 títulos y poemas, el Govern celebró a principios de mes un acto en su honor por su 90 aniversario en el Teatre Tarragona. “Mi espíritu no cambia pese al paso de los años, ni tampoco las ganas de escribir y de toca el piano”.La escritora Olga Xirinacs en su piso de Tarragona PropiasLos hay quien en su día se dedicaron a otra cosa y que, una vez jubilados, decidieron sacar a relucir su vena artística. Le sucedió a Ángeles de Paz, que decidió dejar atrás su faceta de analista programadora para convertirse en bailarina después de los 65. Y no una cualquiera, pues forma parte del elenco de la coreógrafa Luz Arcas, Premio Nacional de Danza 2024. Es la más joven de este reportaje, pero no duda que, en unos años, si este se repite, seguirá narrando sus logros sobre las tablas. “Me queda mucho por bailar”, asegura a La Vanguardia . “El cuerpo no es un deshecho a ninguna edad”, reivindican las bailarinas Luz Arcas y Ángeles de PazPor ahora, ha sido una de las protagonistas del espectáculo Bekristen / Tríptico de la prosperidad que, tal y como su nombre indica, se divide en tres partes: “La primera interpretada por gente joven, la segunda por bailarines de mediana edad y la última por jubilados. La idea era reflejar las tres edades del cuerpo, y el proyecto se inspira en los trípticos pictóricos del Renacimiento y el Barroco”, según explica Luz Arcas. Para esta parte final, la creadora realizó una audición en cada ciudad que iba a interpretarse la obra para hallar a bailarinas locales no profesionales que quisieran unirse y una de ellas fue De Paz, que a diferencia de sus compañeras, sí repite en los diferentes teatros. “Entre todas demostramos que el cuerpo no es un deshecho a ninguna edad”.Lara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.
Escribir, dibujar, actuar y bailar... pasados los 80
Creadores defienden que su trabajo les mantiene activos en diferentes aspectos







