NoticiaPese a la mejora de algunos indicadores, el país cerrará 2026 con una economía que apenas representa poco más de un tercio de la que tenía en 2012.Fotografía del 4 de abril de 2025 de personas observando precios en una carnicería en Caracas (Venezuela). Foto: EFE/MIGUEL GUTIÉRREZCORRESPONSAL DE EL TIEMPO EN CARACAS28.05.2026 23:10 Actualizado: 28.05.2026 23:10

Aunque la economía venezolana crecerá este año impulsada por el petróleo, al cierre de 2026 seguirá siendo apenas un tercio de lo que fue en 2012. Es decir, el país aún no logra recuperar el tamaño de su economía tras más de una década de crisis. En ese escenario conviven señales positivas, como una menor inflación y un mayor dinamismo petrolero. LEA TAMBIÉN De acuerdo con el análisis presentado por el economista y consultor financiero Jesús Palacios Chacín durante la Semana Empresarial de la Universidad Católica Andrés Bello, el país podría registrar una inflación de 192 por ciento al cierre de este año —lo que representa una caída de 290 puntos porcentuales en comparación con 2025— y una variación de precios en dólares del 20,1 por ciento.Pese a los síntomas de alivio, Palacios Chacín, también profesor de Macroeconomía de la UCAB, advirtió que el panorama sigue siendo crítico. Para consolidar una recuperación real tras la pérdida de tres cuartas partes del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2014 y 2021, el experto fue tajante: el Ejecutivo necesita con urgencia una política económica coherente que elimine de raíz el diferencial cambiario.El PIB venezolano se ubicó en torno a los 36.000 millones de dólares al cierre de 2025. Foto: Ana María Rodríguez Brazón“Una recuperación que sustente el consumo y el poder de compra tiene que ser mucho más profunda, con industrias que se sumen. En el último año hemos visto algo de crecimiento muy volátil y eso habla de la fragilidad”, afirmó Palacios, quien sostiene que es necesario retornar al esquema de libre convertibilidad y tasa única que operó entre 2021 y 2023.Radiografía del crecimiento y el freno de la brecha cambiariaA nivel macro, el valor real del PIB venezolano se ubicó en torno a los 36.000 millones de dólares al cierre de 2025. Para este 2026, las proyecciones de la consultora apuntan a una aceleración de la actividad económica, con un crecimiento estimado del 12 por ciento (un repunte de 10 puntos frente al año anterior). No obstante, Palacios aclaró que el ritmo ha sido históricamente irregular desde el rebote de 2022.El gran obstáculo para que este crecimiento se traduzca en inversiones extranjeras directas es la desconfianza que generan la inflación y la brecha entre el tipo de cambio oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) y el mercado paralelo. “Es el principal problema. Por eso los inversionistas prefieren dejar las conversaciones a nivel exploratorio”, reveló el economista, detallando que hasta abril la inflación acumulada del año marchaba en 72 por ciento. LEA TAMBIÉN La devaluación “a cuentagotas”A pesar de que el BCV ha inyectado 3.993 millones de dólares en intervenciones cambiarias en lo que va de año, la brecha de cotizaciones se mantiene estancada en un diferencial de entre 30 por ciento y 40 por ciento. Para Palacios, esta política resulta ineficaz. “Pareciera que el Gobierno escogió la lógica de mantener un diferencial que también ayude a financiar el gasto público”, afirmó. Esta distorsión impacta directamente el bolsillo de los ciudadanos, reflejándose en una inflación interanual en dólares focalizada en tres sectores críticos:Equipamiento del hogar: 58,5 por cientoEsparcimiento y cultura: 42,3 por cientoAlimentos y bebidas no alcohólicas: 41,1 por cientoPetróleo al alza y presión fiscal al límiteLa industria petrolera se posiciona como el motor principal del desempeño de este año. Tras crecer un 12 por ciento en 2025, las proyecciones para el cierre de 2026 ubican la producción en 1.320.000 barriles diarios (bpd), un incremento superior al 20 por ciento.El cambio de dinámica responde directamente a la flexibilización de licencias de Washington: hoy en día, Estados Unidos es el destino del 70 por ciento de las exportaciones de crudo venezolano, lo que podría elevar los ingresos de la República a 21.200 millones de dólares este año.Una estación petrolera en Maracaibo (Venezuela). Foto: Henry Chirinos/EFEPor el lado fiscal, el panorama es más asfixiante para el sector privado. La recaudación del Seniat sumó 3.549 millones de dólares en los primeros meses del año (un alza del 27 por ciento interanual). Palacios enfatizó que la sumatoria de impuestos municipales, el IGTF y la Ley de Pensiones ha elevado la presión tributaria a niveles críticos: “El empresariado venezolano formal termina declarando 60 por ciento de su margen operativo”.Remesas y el potencial de la diásporaEl consumo privado sigue encontrando un soporte clave en las remesas, las cuales se han estabilizado en torno a los 3.200 millones de dólares anuales. Según los datos del Observatorio de la Diáspora Venezolana citados por el ponente, la migración ya supera los 9 millones de personas, de las cuales el 58 por ciento envía dinero al país de forma regular. El perfil sociodemográfico revela un potencial de retorno: el 62 por ciento está en edad plenamente productiva y el 51 por ciento cuenta con empleo a jornada completa, lo que supondría un “bono demográfico” si el país logra estabilizarse.Realidad social y el mito del salarioA pesar de los brotes verdes macroeconómicos, el bienestar social sigue estancado. Palacios recordó que la Encuesta ENCOVI 2025 situó la pobreza multidimensional en un alarmante 55 por ciento. Asimismo, expuso el dilema energético: a mayor presión para producir petróleo, mayor es el racionamiento eléctrico en las regiones debido a una política de subsidios estatales en servicios públicos (luz 96 por ciento, agua 92 por ciento), que calificó de “insostenible”. LEA TAMBIÉN En el terreno laboral, la brecha es dramática. Mientras la Canasta Alimentaria Familiar se ubicó en 730 dólares en abril, según el Cendas-FVM, el salario mínimo de 130 bolívares carece de poder de compra.El experto advirtió que indexar los sueldos del sector público (3,1 millones de trabajadores) al 80 por ciento de la canasta, es decir, a 400 dólares, requeriría el 100 por ciento de los ingresos petroleros de este año.Crédito restringido y el laberinto de la deuda externaEl financiamiento bancario continúa operando bajo el freno de mano del Ejecutivo. Con un encaje legal posicionado entre el 70 por ciento y el 75 por ciento durante 2025 y 2026, el Gobierno busca contener la liquidez inflacionaria sacrificando el crecimiento.Aunque la cartera de crédito subió de 200 millones de dólares en 2021 a 2.000 millones en la actualidad, apenas cubre una cuarta parte de las necesidades mínimas del sector privado.Los compromisos internacionales acumulados rondan los 209.000 millones de dólares. Foto: CortesíaFinalmente, respecto al anuncio gubernamental del pasado 13 de mayo para reestructurar la deuda pública externa y de Pdvsa, Palacios alertó sobre la gravedad del asunto. Los compromisos internacionales acumulados rondan los 209.000 millones de dólares, una cifra equivalente al 200 por ciento del PIB venezolano. El consultor concluyó que, ante un desastre fiscal de tal magnitud, los mercados internacionales exigirán condiciones estrictas y un programa macroeconómico viable y transparente que garantice la solvencia del Estado a largo plazo.ANA MARÍA RODRÍGUEZ BRAZÓN - Corresponsal de EL TIEMPO - Caracas Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.