En la República Democrática del Congo (RDC) la lucha contra la epidemia de ébola, decretada el pasado día 15, choca con las dificultades de la guerra entre las diversas facciones armadas que combaten en la provincia de Ituri –origen de la infección–, que también sufre los efectos de la endémica falta de medios médicos, derivada del subdesarrollo, la pobreza y la incultura sanitaria. “La situación en el este del Congo se enfrenta a una colisión catastrófica entre enfermedad y conflicto”, ha advertido la Organización Mundial de la Salud (OMS), que teme una rápida y peligrosa expansión de este virus, de extrema letalidad (superior al 50%), para cuya actual variedad no hay vacuna ni tratamiento específico. Se trata de un tipo del virus de ébola denominado Bundibugyo, diferente de la variante Zaire, que es la que provocó las anteriores epidemias, y para la que sí hay vacuna. La única defensa para frenar la expansión de esta variante es la detección precoz y el aislamiento de los enfermos y las zonas afectadas.La actual epidemia de ébola se mantiene circunscrita principalmente en esa región congoleña de Ituri, aunque se han detectado algunos casos en otras dos provincias del país y en la vecina Uganda. Fuera de esos dos países hay un ciudadano americano infectado por ébola que está siendo tratado en Berlín. La OMS ha decretado la alerta sanitaria internacional ante el riesgo de que la infección se propague con rapidez en África central. El ministro de Sanidad congoleño califica la expansión de esta epidemia de fulgurante. Tanto la RDC como Uganda, cuyo territorio se halla a tan sólo doscientos kilómetros de Ituri, han impuesto el cierre de sus fronteras, aunque ello en esas zonas geográficas suena tan pomposo como inútil, ya que es imposible controlarlas.La epidemia del virus africano se expande más rápidamente que las acciones para contenerloHasta el martes, según los últimos datos de la OMS, se cuentan ya más de mil casos (1.077) que se atribuyen al virus, así como 246 fallecidos. Médicos sin Fronteras, que es una de las oenegés que trabajan en las zonas afectadas con la instalación de tiendas para aislar a los enfermos, afirma que las cifras de afectados por el ébola no reflejan la realidad, puesto que son muy superiores.El ébola es un viejo y peligroso conocido en el Congo. Pero la epidemia, que es el brote número 17 en los últimos cincuenta años que sufre este país africano de casi cien millones de habitantes, preocupa mucho. El virus del ébola provoca una fiebre hemorrágica extremadamente contagiosa que puede ser mortal en muchos casos.La situación actual de conflicto armado en la zona, con enfrentamientos entre diversas guerrillas, y la fragmentación de la autoridad en las áreas afectadas por el ébola complican el control de la epidemia, a lo que se suma la falta de colaboración de la población para cumplir con el aislamiento de los enfermos y contactos a causa de sus creencias.La presencia de grupos armados en el este del Congo frena el despliegue de ayuda sanitariaEl contexto de inseguridad y violencia que sufre la RDC no tiene precedentes por su magnitud y extensión, con la presencia de más de 120 grupos rebeldes en la zona de Ituri, como explica Xavier Aldekoa en la información que publicamos hoy. La mayoría de esos grupos luchan por el control de la extracción artesanal de minerales. Aunque muchos de ellos son milicias pequeñas y desorganizadas, algunas son muy activas y poderosas, y suponen un peligro notable para la población o los trabajadores humanitarios. El Comité de Rescate Internacional advirtió esta semana que el conflicto armado exacerba la crisis y aumenta el riesgo de contagio regional.Y todo ello, sumado al marco de recortes de la ayuda internacional, provoca que la epidemia se propague más rápido que los esfuerzos para detenerla. ¿Qué puede hacer el resto del mundo ante la grave situación sanitaria que sufre la RDC, uno de los países más pobres del mundo? Pues, de entrada, reforzar el apoyo a los valientes voluntarios de las oenegés que trabajan en el terreno, como Médicos sin Fronteras, así como incrementar el apoyo a la OMS, y presionar políticamente a las autoridades locales para que activen al máximo la lucha contra esta mortífera epidemia. La Administración de Estados Unidos, criticada por haber abandonado la OMS y reducir el gasto en cooperación, ha anunciado que destinará una nueva partida, con lo que sumarán unos 112 millones de dólares de ayuda a las organizaciones que trabajan sobre el terreno contra este brote de ébola. Es un paso que otros países deberían seguir para hacer frente al drama que allí se vive y que, según la OMS, corre el riesgo de extenderse.
Alerta ante el brote de ébola, por Editorial
En la República Democrática del Congo (RDC) la lucha contra la epidemia de ébola, decretada el pasado día 15, choca con las dificultades de la guerra entre las diversas facciones armadas que combaten en la provincia de Ituri –origen de la infección–, que también sufre los...












