La directora debutante Laura García Alonso y la actriz Alba Sàez explican en una de las películas españolas de la temporada el hundimiento de una atleta de los 800 metros a punto de rozar la gloria

La carrera de los 800 metros es una de las pruebas más difíciles del atletismo. Es la última considerada de sprint (en las pistas de 400 metros, la segunda vuelta se encara así); es la primera de medio fondo, de salida sin tacos, de tener clara una estrategia. Terreno al que pueden acceder atletas que viniendo del 400 sepan sufrir y pensar en esa primera vuelta, y corredores especialistas del 1.500 que tengan un final poderoso. A esa prueba se dedica Cris, la protagonista de Corredora, que se estrena hoy en España, una atleta que está rozando la gloria, entrenando desaforadamente en un Centro de Alto Rendimiento (CAR) hasta que su cabeza estalla por un brote psicótico.

Cris es un personaje nacido de la imaginación de la directora debutante Laura García Alonso (Madrid, 36 años) y de su coguionista Pol Cortecans y convertido en cuerpo y alma por la actriz Alba Sàez (Barcelona, 33 años), con mucho trabajo previo en el teatro y poco en el audiovisual. García Alonso, que ya había hablado sobre la salud mental en su corto Tormenta de verano, y Sàez comienzan a charlar con EL PAÍS por la elección de los 800 metros. La directora apunta: “Antes que el atletismo en sí vino la imagen del correr. Es una chica que tiene mucha energía ahí metida, que tiene que hacer algo con ella y la transforma en energía cinética. Entonces, en el correr había algo de apaciguador y a su vez de cierta huida”. La selección de la prueba llegó más tarde. “Hoy es mi prueba favorita. Es que está en mitad de todo: acaba las de velocidad, pura potencia, y empieza las de distancia, pura resistencia. Un sitio muy bonito... Y siendo prácticas, el cuerpo de una velocista necesita muchos años de entrenamiento; las de 800 son más esbeltas. Sabía que podría encontrar a una actriz”. Sàez la interrumpe: “Yo lo habría hecho igual y habría sacado unas piernacas”.