La pista de atletismo del Polideportivo Municipal de Arroyomolinos, una localidad en la periferia de Madrid célebre por albergar un gigantesco centro comercial con una pista de esquí en su interior, es azul chillón. Eléctrico, como la forma de correr de Daniela Fra. Hemos quedado con la reciente campeona de
pais.com/deportes/2025-05-18/las-velocistas-piden-pista-tras-el-oro-en-china-las-mujeres-al-poder.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/deportes/2025-05-18/las-velocistas-piden-pista-tras-el-oro-en-china-las-mujeres-al-poder.html" data-link-track-dtm="">4x400 metros de relevos en los mundiales de Cantón. Este es su lugar de trabajo. Aquí entrena a niños de entre 5 y 10 años y se ejercita ella misma, a las órdenes de Ángeles Guerra, su antigua profesora de Educación Física en el instituto, y ahora su entrenadora. Decir que Fra es longilínea, con sus 1,77 de altura y sus piernas hasta las axilas, es, más que una metáfora, descripción pura y dura. Simpática y sonriente, charlamos mientras se atiza un pincho de tortilla con pan, parte de los 300 gramos de hidratos de carbono y los 200 de proteína que le prescribe su nutricionista en cada comida para rendir al máximo. Está en plena campaña de entrenamiento para la temporada y cada caloría cuenta.






