La esquiadora de montaña francesa, que compite junto a Thibaut Anselmet, es capaz de cobrar tal distancia en la primera posta que obliga a sus rivales a pegarse por el segundo puesto
La francesa Emily Harrop es la estrella femenina del esquí de montaña, una mujer que no falla, que domina cualquier distancia que se le presente y que ejerce sin discusión como la mitad fuerte del relevo mixto francés. De padres ingleses pero nacida en Bourg Saint Maurice (Saboya) y criada en el valle de la Tarentaise, su capacidad para poner distancia de por medio con sus rivales desde la salida condicionará el medallero de la prueba por parejas en la que Oriol Cardona y Ana Alonso aspiran a subirse al podio.
En el relevo mixto, las mujeres parten en primer lugar. La estrategia de Harrop es tan sencilla como eficaz: salir como si se tratase de un sprint, distanciar a sus rivales, entregar el relevo a su pareja, Thibaut Anselmet, y asegurarse así de que nadie será capaz de enjugar la diferencia lograda. Si Harrop tiene un buen día, el resto deberá luchar por la segunda plaza… pero si Ana Alonso logra llegar cerca de la franco-británica, inmensa tarea, Oriol Cardona podrá intentar una caza que solo él puede llevar a cabo con éxito. Cardona ha llegado a recortar distancias impensables en la disciplina, comerse a zancadas agujeros de muchos segundos, pero su capacidad descomunal tiene un límite. En el último ensayo, en la Copa del Mundo de Boí Taüll, Ana Alonso entregó su relevo en tercera posición, a 28 segundos de la pareja francesa. Cardona finalizó segundo a 16 segundos de Thibaut Anselmet, obligado a mirar con cierta angustia por el retrovisor. La infalible Harrop solo pinchó dos veces el pasado año, dos derrotas tan inesperadas como desconcertantes: segunda en el Mundial y segunda el pasado jueves, siempre detrás de su bestia negra, la suiza Marianne Fatton.








