Actualizado Jueves,
mayo
22:40Causa frustraci�n. Tienes hambre, sed o un antojo. Hechas la moneda o pasas la tarjeta, seleccionas el producto y... no cae. Se queda atascado. Entonces, es habitual golpear la m�quina para hacer caer lo elegido o, incluso tumbar el vetusto aparato, d�ndole meneos. Pues as� se siente la c�pula del PSOE. En pleno goteo de investigaciones sobre presuntos casos de corrupci�n que cercan al partido de Gobierno, la estrategia pasa por ir al ataque, bajo la premisa dada hace d�as por Pedro S�nchez de resistir. En el centro de poder socialista abrazan la teor�a de la m�quina de vending.�Como no la puedes tumbar de una vez, hay que ir d�ndole golpes, meneos, hasta que la derribas. Pues eso es lo que quieren hacer con nosotros�, explican desde la c�pula del partido.La entrada de la UCO en Ferraz, en el marco de la investigaci�n judicial en torno a las denominadas cloacas del PSOE -una presunta trama en el seno del partido, seg�n el juez, liderada por Santos Cerd�n para perseguir a jueces, fiscales y la UCO- ha afianzado en las altas esferas y el n�cleo cercano a S�nchez la hip�tesis de que hay una �campa�a�, una confabulaci�n para derribarlos del poder. Esta sensaci�n lleva instalada meses, pero ahora, tras el imp�s del caso Zapatero, vuelve a cobrar peso.�S�lo hay que ver la cadencia de las noticias�, desliza un miembro del Gobierno. Hasta un pol�tico con �urea de moderado como Salvador Illa, presidente de Catalu�a, verbaliza esta sensaci�n de ser v�ctimas de una persecuci�n: �No soy ingenuo. S� distinguir lo que es una coincidencia de lo que no lo es, lo que es una casualidad de lo que no lo es�. Hace mucho tiempo que los socios a la izquierda del PSOE advierten y alimentan sobre una teor�a acerca de un �golpismo� o una �guerra sucia� en marcha, que implicar�a a partidos, organizaciones, medios, jueces... Y que ahora abraza ya sin tapujos el PSOE. �Al gobierno se llega con votos, no con atajos�, lanz� S�nchez a Alberto N��ez Feij�o en el Congreso.As� ven la situaci�n, en palabras del ministro �scar Puente, que actu� ayer como portavoz oficioso de La Moncloa y Ferraz: denuncian abiertamente �m�todos no democr�ticos� para tratar de �derribar al Gobierno� ante la acumulaci�n de causas judiciales que afectan al entorno de S�nchez. �Parece que los tiempos de la Justicia y de la pol�tica se acompasan de una manera tremendamente sorprendente�, a�adi�. En esos �golpes� deslizan una connivencia de intereses pol�ticos, el foco al PP, y judiciales con el fin �ltimo de derribar al Ejecutivo.Como ha sucedido en otros momentos muy comprometidos, son ministros como Puente u �scar L�pez, de mucho peso pol�tico, los que hacen de escuderos de S�nchez, tratando de proteger al l�der. �Ellos dicen lo que el presidente no puede, pero piensa�, se�alan fuentes del Ejecutivo.En la direcci�n del PSOE inciden en la teor�a de la conspiraci�n contra S�nchez, que definen como �la tormenta perfecta� antes del verano porque despu�s la gente �se despistar� con el Mundial de F�tbol y las vacaciones. ��Todas las cosas en los mismos d�as? Es sospechoso�, deslizan apuntando a que las �ltimas actuaciones judiciales se enmarcan en una estrategia de �acoso y derribo�.Adem�s, se afanan por incluir en el argumentario que el nuevo esc�ndalo por las presuntas maniobras de la llamada fontanera Leire D�ez para perseguir a jueces, fiscales y la UCO est� �encapsulado� en los casos que afectan al �tri�ngulo t�xico� de Santos Cerd�n, Jos� Luis �balos y Koldo Garc�a, por el que el presidente pidi� disculpas hace un a�o. Recuerdan que todos est�n ya �fuera� del partido.En esta ocasi�n, sin embargo, ha sido imputada tambi�n la actual gerente del partido, Ana Mar�a Fuentes. En la c�pula socialista descartan por ahora tomar medidas contra ella, a pesar de que el juez Pedraz le atribuye un posible delito de falsedad en documento mercantil por la emisi�n de �facturas mendaces�. Justificaban que operaba en un contexto de �confianza� y de �jerarqu�a� a las �rdenes de Cerd�n y no hac�a comprobaciones de lo que este le ordenaba.El goteo de investigaciones que cercan al PSOE y la exigencia de explicaciones de los socios, sin llegar a romper, obligaron a S�nchez a pedir su comparecencia en el Congreso.









