La residencia habitual de Tony Blair en Londres se parece mucho al 10 de Downing Street. La casa de estuco claro y ladrillo oscuro y las ventanas simétricas del neoclasicismo británico tiene hasta una puerta negra enmarcada por columnas blancas y coronada por un ventanal en forma de abanico. Es una de las más de 20 propiedades del ex primer ministro laborista y su familia.

Su mansión campestre está en el condado de Buckingham, cerca de Chequers, la residencia utilizada por los primeros ministros del Reino Unido en el cargo para descansar o recibir a otros líderes. Aquí o donde quiera que esté, Blair recibe cada semana un informe con documentos de políticas públicas y debates sensibles. No es una caja roja en forma de cofre como la que recibía cuando era el líder del país, pero la rutina y el contenido se asemejan.