Entrevista Chimp�nEs actriz con Goya y novelista con Premio Primavera, pero mantiene la beligerancia: "En el cine espa�ol a�n se mezclan constantemente edadismo y machismo" Actualizado Mi�rcoles,
mayo
21:40La Elvira M�nguez (Valladolid, 1965) actriz acumula cinco nominaciones a los Goya, la �ltima este mismo a�o por ‘La cena’, con una victoria en 2005 con ‘Tapas’. Su versi�n escritora acaba de publicar su segunda novela, ‘La educaci�n del monstruo’, que ha obtenido el �ltimo Premio Primavera, uno de los m�s prestigiosos de Espa�a. En tiempos de intrusismo, ella se ha ganado su sitio en ambos mundos. Son pocos quienes lo logran.�Eres una actriz con un Primavera o una escritora con un Goya?Ser, soy actriz, pero ahora que voy a cumplir 61 he llegado a la conclusi�n de que, en definitiva, lo que hago es contar historias de una forma u otra. Me gusta todo. Y luego hay que tener en cuenta una realidad de ser actriz y es que, seg�n cumples a�os, los papeles son cada vez menos y m�s peque�os. Yo me puedo dar con un canto en los dientes porque sigo trabajando con regularidad, pero necesitaba hacer algo en las temporadas de parones, que me ponen de muy mala leche, empec� a escribir y, mira, me he encontrado con algo que me encanta.�Siguen faltando papeles para mujeres de 50 a�os? �No ha mejorado?Desde luego que sigue pasando. Las mujeres siempre estamos en la cuerda floja. Indudablemente se ha avanzado much�simo en el cine espa�ol en los �ltimos a�os, es una delicia ver mujeres directoras y en absolutamente todos los departamentos, pero a�n falta y falta mucho. Hay una cuesti�n muy enraizada en nosotros como sociedad y es el edadismo, que en este oficio se mezcla con el machismo. A la hora de trabajar, una actriz de 60 no es lo mismo que un actor de 60. Esto es as�, todav�a no se ha arreglado y no soy especialmente optimista por los vientos pol�ticos y sociales que soplan, pero creo que hay que ponerlo encima de la mesa y hablarlo. Cuando escribo, escribo sobre todo de mujeres, que no para mujeres, y mis personajes son adultos y plagados de grises. Ojal� m�s guionistas hicieran lo mismo. Es parad�jico porque al cine van, sobre todo, mujeres mayores y, sin embargo, se las menosprecia en las tramas.�A qu� te refieres con los vientos que soplan?En este caso, a un evidente repunte antifeminista por un auge de ideas extremadamente conservadoras y machistas. Las mujeres siempre hemos estado sometidas a un juicio, lo estuvimos en el pasado, lo estamos en el presente y lo estaremos en el futuro. En el momento que soplan vientos duros desde la extrema derecha, la mujer se va otra vez a casa. En Estados Unidos est�n surgiendo movimientos que discuten si a las mujeres se les debe retirar el derecho a voto. Escuchas cada cosa que se te cae el alma a los pies y me da aut�ntico pavor. Estamos viendo las orejas al lobo y deber�amos tenerlo en cuenta antes de que sea tarde.Dices que escribes mujeres complejas y plagadas de grises, �desde algunas corrientes feministas se ha infantilizado a la mujer, negando esos matices para convertirla en un ideal falso?No s� si es infantil, pero s� se ha simplificado. Hay una infantilizaci�n hist�rica de la mujer que no tiene que ver con el feminismo sino con una cuesti�n religiosa. La mujer para procrear, cuidar y tener un papel secundario, sin ambiciones ni deseos. Esa imagen ha perdurado y ha convivido con nosotros durante much�simo tiempo y a m� no me resulta tan lejana. Yo he escuchado a mi madre decir aquello de que la mujer del c�sar no solamente tiene que ser pura, sino adem�s parecerlo. Y hace muy poco tiempo que no ten�amos cartilla del banco. Ese paternalismo es un machismo de tres pares de narices. Y s�, en los �ltimos tiempos tambi�n he visto una manera de plasmar a la mujer, desde determinados sectores de la izquierda, como un ser de luz incapaz de hacer el mal que me interesa tan poco como la otra. Entre una cosa y otra, es dif�cil encontrar personajes de mujeres con todas las aristas que tenemos.Sin embargo, t� siempre has hecho personajes duros. Irrumpiste en escena interpretando a una terrorista en ‘D�as contados’ en 1995, cuando ETA a�n asesinaba.Sin duda. Siempre me acuerdo de que Carmelo G�mez me dec�a que hab�an hecho un casting de narices, refiri�ndose a la suya y a la m�a [risas]. Mucha gente sigue pensando que soy vasca y es un personaje que, sin duda, determin� mi carrera. Tengo un f�sico fuerte y en esta profesi�n y en este pa�s tendemos al encasillamiento con facilidad. De repente hay algo que sale bien, haces un buen trabajo e inmediatamente te colocan ah� y te llega un personaje igual detr�s de otro. Yo me reconozco mucho m�s en el sentido del humor, pero las cosas son as�. Uno entra, juega con las cartas que tiene y ya est�. Intentas, indudablemente, tener mejores bazas, pero las cartas son las cartas y las m�as han sido esas. La t�a dura.Elvira M�nguez posa para la entrevista, en Oviedo.Jorge PeteiroDe todos modos has estado nominada al Goya en cuatro d�cadas distintas. No habr�n sido malas las cartas.Nunca lo hab�a pensado. S� que he llegado a conseguir muchas cosas que no esperaba, pero tambi�n de que no he logrado otras que s� esperaba. Es as�, pero si me pongo a pensar en la cantidad de actores y actrices, seguramente mejores que yo, que no han tenido mis oportunidades, me salen much�simos. No era consciente de eso que me has chico y es muy heavy, as� que, nada, habr� que seguir sumando d�cadas.�Qu� esperabas conseguir que no has conseguido?Me hubiera gustado ser considerada para papeles protagonistas en las mesas donde se toman las decisiones. He tenido premios por todos los protagonistas que he hecho, pero dentro del encasillamiento est� tambi�n que soy una actriz secundaria. Mi gran batalla, y lo reivindico continuamente, es que cuando los actores estudiamos interpretaci�n, no hay una especialidad de secundaria ni de protagonista. Sin embargo, los premios siguen d�ndose en esas categor�as y eso ayuda al encasillamiento. Si nosotros mismos y la prensa lo aceptamos, te van a ver as� eternamente. Imag�nate que te dijeran que eres periodista secundario, �c�mo te sentar�a?No muy bien.Ser�a como darte una patada en los cojones, porque t� no tienes una especialidad. Eres periodista igual para un texto largo y uno corto. La batalla por ser considerada una actriz protagonista es la que a m� me hubiera gustado ganar y lo sigo peleando, pero a estas alturas ya… Cada vez que me encabrono con esto, recuerdo cuando muri� Terele P�vez y empec� a escuchar y leer que se refer�an a ella como "la gran actriz secundaria". Pens�: "Dios, si Terele os escucha, se levanta y la l�a". Es como ese clich� que tanto se repite de que Espa�a es un pa�s de grandes secundarios. Es muy feo e insultante. En cualquier otra profesi�n no se admitir�a, pero en la m�a se acepta y se premia. Cuando me han dado un protagonista, he tenido premios y me gustar�a haber tenido ese reconocimiento en Espa�a porque ahora, con 60 a�os, estar�a en otro tipo de baremos, con m�s ofertas y ganando m�s dinero.El libro se sit�a en el Valladolid de los 60 en el que t� creciste y sufriste abusos sexuales por parte de tu padre siendo ni�a. Son temas presentes en la novela. �Hay una parte de catarsis en ella?No buscada. Quien tiene que hablar sobre este tema son los especialistas, que son los que saben c�mo se tiene que tratar, c�mo se tiene que hablar y qu� es lo que hay que hacer. Ponerme a m� misma de bandera o de ejemplo, no me vale para nada ni a m� ni a otras v�ctimas. Adem�s, siento que profundizar en mi experiencia es contribuir al sensacionalismo, no s� si me explicoPerfectamente.Es que es un tema muy serio, muy doloroso y muy destructivo como para que cualquiera hable de ello con ligereza. Por suerte, hay grandes especialistas y son a quienes debemos escuchar.En 2003 fuiste una de las protagonistas de ‘Los abajo firmantes’ que supuso, junto a los Goya de aquel a�o, dos grandes actos de protesta contra Jos� Mar�a Aznar y la guerra de Irak y dio origen al apodo de ‘los de la ceja’. La relaci�n entre el cine espa�ol y la derecha nunca se ha repuesto.Francamente, me importa un bledo. Me ha pasado ir por la calle, cruzarme con alguien y que me hiciera el gesto de la ceja con mala hostia y me dijera alguna cosa desagradable. �Qu� he hecho? Me he vuelto, le he mirado con mala cara, he pensado que menudo gilipollas, que si no tendr� otra cosa que hacer y punto. Ya est�. No me merece mayor desarrollo intelectual. Siempre me he expresado como he pensado y como he querido, creo que todo el mundo tiene la libertad para poder hacerlo y, si no, tendremos que luchar todos para que exista esa libertad. Vivimos en un pa�s democr�tico, por suerte, y no podemos permitir que la libertad para expresarse y discrepar se pierda.










