Correr la millaLa carta de Pedro S�nchez y sus cinco d�as de asueto han sido el gran hito hist�rico de su presidencia. Definen su mandatoPedro S�nchez y Santos Cerd�n en 2024, tras la carta a la ciudadan�a del primero.EFEActualizado Jueves,

mayo

14:44Audio generado con IALa dama y el perrito. Gurov y Anna acaban de tener sexo por primera vez. Est�n en silencio. Ella llora arrepentida. �l pela tranquilamente un mel�n y se lo empieza a comer. Qu� t�o, Chejov. No necesita ni un p�rrafo de introspecci�n en su personaje. No necesita explayarse sobre la frialdad de �l y su incapacidad para amar a las mujeres. El mel�n le hace todo el trabajo.Yo no creo que Santos Cerd�n sea un lector muy sutil. Me sorprender�a, porque conf�o bastante en la intuici�n y creo en el designio biol�gico, tan �til para nuestra evoluci�n como especie, de que cada uno tiene cara de lo que es. Yo creo que Santos Cerd�n es, en fin, un lector mostrenco. Sin embargo, lleg� a secretario de Organizaci�n del PSOE y si un rasgo adorna a quien ha escalado tan alto en un partido es, adem�s de la ausencia de escr�pulo, una sensibilidad fina para detectar lo que necesita el jefe. Para leer las se�ales del poder.La carta de Pedro S�nchez y sus cinco d�as de asueto han sido el gran hito hist�rico de su presidencia. Definen su mandato. Es el mel�n de S�nchez. Los rom�nticos creyeron ver ah� el desgarro de un enamorado, los l�cidos advirtieron una sima del rid�culo, los ingenuos creyeron que hab�a abatimiento sincero, Santos Cerd�n entendi� que el l�der estaba envi�ndole a su organizaci�n una se�al para que empezara a actuar.Mar�a Jes�s Montero organiz� una especie de culto de avivamiento evangelista en Ferraz y todos pudimos estremecernos con su glosolalia y los temblores, la holy laughter y el slain in the Spirit -en jerga pentecostal- de la feligres�a socialista. M�s discretamente, Cerd�n mont� un sicariato. Cada uno hace lo que sabe y Cerd�n no tiene dotes para el espect�culo.Quienes presentaban la zafiedad de Leire D�ez como la prueba de descargo de Ferraz y se preguntaban sard�nicos c�mo le iban a encargar esa tarea a un ser tan primitivo, sab�an -son unos c�nicos- que no se le encomienda a un abogado del Estado que vaya a chapotear en la cloaca. Hay trabajos que tienen que hacer militantes como Leire o Koldo. Y para servirles de piso franco est�n los chiringuitos como el de Gaspar Zarr�as. Trincheras militantes muy probablemente sufragadas con dinero p�blico.Lo interesante ahora es saber c�mo S�nchez se desentiende de esto. Dir� que la actividad del sicariato es fruto de un error de interpretaci�n de su carta, supongo. La gente como Cerd�n est� justamente para que el l�der no tenga que impartir comprometedoras �rdenes expl�citas.