Sevilla (EFE).- El aumento de las lluvias del invierno ha beneficiado a la vegetación del monte andaluz pero, con las temperaturas propias del verano que está dejando mayo, también ha provocado que Andalucía se vaya a adentrar en la temporada de peligro alto de incendios forestales con más riesgo de fuego.
Fuentes del Plan Infoca han apuntado a EFE que las mediciones de las lluvias del pasado invierno han sido más altas que el ejercicio anterior y han dejado avances por ejemplo frente a la sequía.
La vegetación alcanzaba un máximo de humedad en enero y febrero que se ha ido perdiendo con los meses hasta traducirse, con las altas temperaturas de mayo, en estrés hídrico, el cual lleva a las plantas a secarse por dentro.
El dato de entre el 25 y el 30 % de humedad relativa, que estima la cantidad de vapor de agua en el aire, es propio de julio o agosto y ha perjudicado en la evolución de fuegos como el que ha afectado al Parque Nacional de Doñana.
En términos generales, combustibles finos de vegetación como la hierba se secan rápido y se convierten en pasto, que es, según han detallado desde el Infoca, un buen iniciador y transmisor del fuego.














