Sandra Bestraten imparte dos asignaturas optativas en el grado de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Barcelona con un fuerte componente social ―Vivienda y Cooperación y Tecnologías de Bajo Coste― y no le sorprende que el 80% sean mujeres, aunque en la carrera suponen poco más de la mitad. “En cuanto se incide en el impacto social de nuestra profesión, las mujeres estamos allí, porque es lo que nos mueve. En nuestro ADN, no sé si ancestral, está esta vocación”. Las mujeres están, pero en la sombra.Ramón Picó, decano de Arquitectura en la Universidad de Sevilla, coincide en el diagnóstico: “Las asignaturas más técnicas, normalmente suele tener un perfil más masculino y en las que aportan esa componente social hay una mayoría femenina”.En el curso 2024/2025 (últimos datos oficiales) hubo por primera vez en España más mujeres inscritas en la suma de las carreras de la rama de construcción ―grados en Arquitectura, Edificación (los antiguos aparejadores), Urbanismo, topografía e Ingeniería Civil― que hombres, con diferencia entre el 50,7% en las universidades públicas y el 57,1% en las privadas. Sin embargo, la relevancia de ellas no se corresponde con su presencia en las aulas. En el caso del máster representan al 49,3% de los titulados en la rama de construcción, no suelen superar el tercio en los colegios profesionales de arquitectura y aún menos en los técnicos, y en las obras es difícil encontrarlas. ¿Dónde trabajan? ¿Cambian de profesión?La arquitecta argentina Verónica Benedet recibió en 2019 una beca del Instituto Vasco de la Mujer para estudiar la visibilidad de sus compañeras en Euskadi y plasmó sus conclusiones en un gráfico que simula ser una tubería que va perdiendo agua, que son las mujeres. El 61,62% de los graduados en Arquitectura en la escuela de San Sebastián de la Universidad del País Vasco en 2019 fueron mujeres, cuando sin embargo ellas solo firman el 2% de las publicaciones. “El concepto de arquitectura engloba a muchas partes, no solo el proyecto de arquitectura, que es lo que se valora. Nosotras no es que desaparezcamos, es que estamos en el urbanismo, la investigación... todo lo que sea colaborativo. O quizás lo que no tengamos es un nombre propio”, razona Benedet.“En las publicaciones y los premios tampoco estamos, porque las obras parecen asumidas por una sola persona, cuando en realidad son un grupo, y el galardón se lo lleva el hombre. En los que se dan en Euskadi, solo un 20% son para mujeres”, prosigue esta investigadora de la Universidad del País Vasco, que ha escrito mucho sobre las pioneras de la arquitectura vasca.La crisis del ladrillo desplomó el número de universitarios en Arquitectura y, aunque va creciendo, aún se gradúan la mitad que en 2015. Y de ellos, en este tiempo las mujeres siempre han sido mayoría. Han pasado de ser el 52,3% de los egresados al 56,2% en nueve años. Es decir, la arquitectura revive en manos de las mujeres, pero virando hacia una mirada más social de su tarea.La profesora Bestraten, también presidenta de la Demarcación de Barcelona del Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC), es optimista sobre el avance femenino, porque en su colegio profesional las mujeres son apenas un tercio pero están creciendo en paralelo a la subida del porcentaje de universitarias. “En la franja de 30 a y 39 años, ya casi está la igualdad, pues tenemos 597 mujeres colegiadas y 668 hombres″, explica. El problema es que en muchas ocasiones la arquitectura es para ellas “un complemento”. Una encuesta del COAC a 600 arquitectas puso de manifiesto que un 63% trabajaba en más de un sector. “La mujer busca estabilidad, ya sea en la administración, la planificación urbana o en educación, que permiten conciliar mejor. Aunque en la arquitectura se han hecho avances. Quiere un sueldo fijo y el complemento es el despacho profesional”, subraya, y recuerda que en los estudios “son bastante frecuentes las parejas profesionales”.Según esta encuesta catalana, muchas arquitectas se decantan por la rehabilitación y restauración o el paisajismo, en el que fueron pioneras. “Los grandes expertos del paisajismo son mujeres. Ellas mismas nos decían: ‘Escogimos este sector, porque no era atractivo para los hombres o era considerado secundario. Ellos estaban más por la edificación, la piedra. Vieron un vacío que podían ocupar y llegar arriba del todo.” Y en los grandes estudios “muchas veces vemos que la segunda de abordo es una mujer, que gestiona la parte interna e incluso externa del despacho, pero la cara visible del despacho es el hombre por definición”.Las arquitectas están en la docencia pero no en la cúspide del sistema, copado por catedráticos. “En los nuevos procesos selectivos en esta escuela están entrando mayoría de mujeres ya en las plazas de ayudante, en las FPU [contratos para hacer la tesis]”, subraya el decano de Sevilla. Y observa otro nicho. “Estamos viendo, por el seguimiento que vemos a los egresados, que cada vez hay más arquitectos y arquitectas en la dirección de la ejecución de obra, cuando antes que era el oficio de gente de la obra”.La brecha salarial, como en casi todas las profesiones, es evidente. El Boletín Oficial del Parlamento de Andalucía (BOPA) la cuantificó en un 21% en la región. Y estimó que el 95% de los proyectos con mayores presupuestos eran firmados por hombres. “Esto se traduce en una menor solvencia por parte de las arquitectas, que sumadas a períodos de maternidad y otras medidas de conciliación, no promocionan en igualdad de condiciones en el sector público en los periodos exigidos, obligando al 22,2% de mujeres a dejar de estar colegiadas, respecto al 2,4% de los hombres”, concluye el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Arquitectos (CACOA).En Edificación (antes Arquitectura Técnica) se asiste a una dramática caída del número de egresados―desde el Plan Bolonia duran un año más, mientras que la carrera de arquitectura da acceso a ser arquitecto con un máster― de 2.036 en 2015 a 496, nueve años después, pero ellas van avanzando. Suponen el 42,7% de los titulados, frente al 40,3% de entonces. En topografía son el 34,7% cuando eran el 31,6% y en ingeniería civil representan el 34,2%, cuando eran el 29,9%. En cualquiera de estos campos, el desplome en los egresados es apabullante.Un estudio, La arquitectura técnica en España. Visión comparada entre mujeres y hombres 2020, puso de manifiesto una situación especialmente preocupante entre las aparejadoras. El 14% se habían sentido víctimas de comentarios inapropiados y despectivos, un 7% ignoradas por ello en alguna ocasión y, sobre todo, un 75% discriminadas al buscar trabajo.
Más arquitectas en las universidades, aún pocas a pie de obra
Las mujeres superan ya a los hombres en carreras relacionadas con la construcción e ingeniería civil, pero son minoría en la cúpula de las facultades y en los colegios profesionales










