El Colegio para los Derechos Humanos de Países Bajos, un organismo público independiente, ha dado luz verde a la Universidad Técnica de Delft para que reserve un 30% de las plazas para alumnas en la carrera de Ingeniería Aeronáutica y Espacial a partir del curso 2027-2028. Actualmente, hay cerca de un 22% de mujeres matriculadas en el título de grado (BA, en sus siglas en inglés) y los docentes sostienen que esta infrarrepresentación alimenta los estereotipos de género y obstaculiza a su vez una composición equilibrada del personal docente e investigador. El plan requiere la aprobación final del Ministerio de Educación, y en Delft mantienen que esta política de preferencia tendrá un efecto limitado para los candidatos varones, puesto que todos tendrán que superar las mismas pruebas de acceso. En España el 29,2% de personas inscritas en primero de Ingeniería Aeronáutica fueron mujeres en el curso 2024/2025.De los 3.000 estudiantes de la Facultad de Ingeniería Aeronáutica y Espacial, unos 1.500 son de grado y otros 1.500 de máster. Cada año, admiten a unos 440 en la carrera, “y para que se haga una idea de que podemos elegir a los mejores sin discriminar, el año pasado recibimos 4.300 solicitudes para 440 plazas”, explica al teléfono Henri Werij, decano de la facultad y doctor en Física Atómica. Alrededor del 24% de esos aspirantes eran mujeres. Werij afirma: “Está muy bien, pero no es el 30% que proponemos, que son 132 alumnas, que esperamos que sea un punto de inflexión”. “Nos faltan modelos a seguir, y es posible que el problema arranque en la educación recibida por niños y niñas a edades más tempranas”, apunta el decano, y pone un ejemplo llamativo. En el último año del BA, los alumnos trabajan en equipo durante 10 semanas y llevan a cabo un trabajo de diseño. Si en un grupo había solo una estudiante, “se le asignaba con frecuencia el papel de secretaria del proyecto”. “Cuando pueden ser la ingeniera de sistemas, la directora del programa; lo que sea”, señala. Para evitarlo, la facultad se asegura de que haya al menos dos o tres mujeres por equipo, “pero esto implica la presencia de conjuntos solo de estudiantes varones”, aclara.Werij lleva nueve años en el decanato, y este tipo de ingeniería es un programa internacional que se imparte en inglés y admite solicitudes de extranjeros: “Muchas universidades ofrecen ingeniería aeroespacial como parte de la ingeniería mecánica, pero en Delft la aeroespacial es un programa independiente desde el principio, para el que recibimos solicitudes de 100 nacionalidades diferentes”. Entre los estudiantes que solicitan plaza, el 16% de los neerlandeses son mujeres, mientras que esta cifra asciende al 25% entre los solicitantes de otros países, “por lo que también debemos garantizar una mayor visibilidad a nivel nacional”.Esa es una de las tareas de Lyssia van der Kooi, presidenta de la asociación de estudiantes de la facultad, que ha pausado su máster sobre rendimiento de vuelo durante un año para dedicarse a esta nueva tarea. En su opinión, “la energía es diferente en un campo dominado por varones, así que sería beneficioso para el ambiente que hubiera más mujeres”. Corrobora que en los trabajos en equipo “se tiende a asignar a las alumnas las tareas más propias de una secretaria”, y comenta: “Si no te pronuncias al respecto, puedes acabar haciendo labores que tal vez no querrías”. Al mismo tiempo, Van der Kooi piensa que algunos hombres “no se dan cuenta de lo que están haciendo y eso se convierte en un gran sesgo”. El resto de sus compañeras, asegura, comparten la iniciativa, y reconoce: “Tal vez temen que los hombres digan que ellas merecen menos estar aquí, cuando no es cierto”. “Todos tenemos que aprobar los mismos exámenes, y la puerta no se abre simplemente por ser mujeres”, opina la presidenta.Según la legislación vigente sobre igualdad de trato, en Países Bajos solo se puede dar preferencia a las estudiantes en una parte de las plazas si se cumplen una serie de requisitos que eviten la discriminación. En el caso de la Ingeniería Aeroespacial, la facultad ha demostrado que se trata de un objetivo legítimo, puesto que trata de evitar el estereotipo de género en una carrera con mayoría clara de hombres. El Colegio para los Derechos Humanos ha aceptado también que la desventaja femenina es manifiesta, ya que no cubren la oferta de plazas. Por otro lado, se ha divulgado de manera adecuada que la universidad aplicará la política de preferencia; las candidatas solo serán admitidas en caso de igualdad en sus exámenes; y las plazas guardadas están relacionadas con el objetivo de atraerlas. El mismo Colegio ha recomendado al Ministerio de Educación que “facilite este tipo de preferencias para lograr la igualdad efectiva de hombres y mujeres”, tal y como se desprende de la Convención de Naciones Unidas sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
Una universidad neerlandesa fija un 30% de alumnas en Ingeniería Aeronáutica y Espacial para combatir los estereotipos de género
La politécnica de Delft busca aumentar la presencia de mujeres en esa especialidad para que en el futuro tengan también más peso en la docencia











