La posibilidad de enviar astronautas a Marte acaba de dar un nuevo paso. Científicos de la NASA probaron con éxito un avanzado sistema de propulsión eléctrica capaz de alcanzar niveles de potencia nunca antes vistos, una tecnología que podría convertirse en un elemento central para futuras misiones humanas al planeta rojo. A diferencia de los cohetes químicos, que generan enormes explosiones para despegar de la Tierra, este nuevo motor funciona mediante una aceleración continua en el espacio. Aunque al principio parece más lento, con el tiempo puede alcanzar velocidades extremadamente altas y utilizar mucho menos combustible. El nuevo motor eléctrico de la NASA rompe récords Durante las pruebas, el sistema alcanzó una potencia de 120 kilovatios, una cifra que supera ampliamente a los motores eléctricos utilizados actualmente en misiones espaciales. Según los investigadores, este nivel es 25 veces superior al sistema de propulsión de la misión Psyche, considerada hasta ahora una de las más avanzadas de la agencia espacial. Un tipo de propulsor de sistema de propulsión eléctrica avanzado. Foto: NASA El nuevo diseño utiliza vapor de litio metálico como combustible, en lugar de gases como el xenón, empleados en motores iónicos convencionales. Gracias a ello, los científicos esperan mejorar tanto la eficiencia como el empuje del sistema. Otro de los grandes beneficios es el ahorro de combustible. Los ingenieros estiman que la propulsión eléctrica podría reducir hasta en un 90% el combustible necesario en comparación con los cohetes químicos utilizados actualmente. James Polk, científico del Jet Propulsion Laboratory (JPL), aseguró que las pruebas demostraron que el motor puede operar en los niveles de potencia previstos y soportar las condiciones extremas necesarias para futuras misiones espaciales. El desafío de llevar humanos al planeta rojo Aunque el avance representa un importante paso tecnológico, todavía quedan enormes desafíos por resolver. La NASA calcula que una misión tripulada a Marte necesitará entre 2 y 4 megavatios de potencia, mucho más de los 120 kilovatios alcanzados hasta ahora. Además, los motores deberán funcionar durante más de 23.000 horas continuas y resistir temperaturas cercanas a los 2.800 grados Celsius. Actualmente, un viaje robótico a Marte tarda entre 6 y 7 meses. Sin embargo, una misión humana requeriría una nave mucho más grande para transportar astronautas, alimentos, agua y suministros esenciales.