La compañía espacial SpaceX lanzó este viernes el nuevo Starship V3, una versión rediseñada de su megacohete reutilizable con el que busca avanzar hacia futuras misiones a la Luna y Marte. El vuelo de prueba incluyó una serie de maniobras clave y forma parte del desarrollo tecnológico que la empresa de Elon Musk quiere utilizar en la misión Artemis III de la NASA, prevista para fines de 2027. A pocos minutos del despegue, la nave y el propulsor Super Heavy atravesaron con éxito el momento conocido como Max Q, considerado uno de los puntos más exigentes de cualquier lanzamiento espacial. Se trata de la fase en la que el vehículo soporta la máxima presión aerodinámica mientras atraviesa la atmósfera a gran velocidad. La separación de etapas y el “hot staging” Uno de los momentos centrales de la misión fue la separación entre Starship y el propulsor Super Heavy. La maniobra se realizó mediante el sistema conocido como “hot staging”, una técnica que enciende los motores de la nave mientras todavía permanece unida al propulsor.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.