En una ofensiva similar a los peores momentos de la guerra abierta entre Israel y el partido-milicia chií Hezbolá desde octubre de 2023, el ejército israelí peinó este miércoles con bombardeos el sur y el este de Líbano. Esos ataques causaron, al menos, 56 víctimas mortales desde el día anterior. Al mismo tiempo, ordenó el desalojo de toda la parte meridional del país, que ahora considera como “zona de combate”.La medida, que exige el desplazamiento forzoso de centenares de miles de personas hacia el norte en pleno alto el fuego, aunque no han cesado los ataques, supone un regreso a las tácticas que Israel ya puso en práctica durante el período bélico anterior al 17 de abril. Entonces, la Administración de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, impuso a su aliado israelí una tregua que se tradujo en una reducción de las hostilidades, aunque no en su desaparición. “Ante las reiteradas violaciones del alto el fuego por parte del grupo terrorista Hezbolá, el ejército de Israel actuará con contundencia”, anunció el portavoz de las tropas israelíes en árabe, Avichay Adraee. “Aconsejamos a todos los residentes del sur de Líbano evacuar hacia el norte del río Zahrani, ya que todas las zonas al sur del río se consideran zona de combate”, añadía, mencionando una vía de agua que circula a 40 kilómetros de la frontera. Israel ya demarcó el río Zahrani como el inicio de la zona de guerra que los residentes debían evitar antes de la tregua, que comportó el regreso de decenas de miles de personas a la zona. Un regreso que ahora Israel quiere revertir como parte de una recrudecida ofensiva contra Hezbolá, en un momento en el que existen dos procesos diplomáticos interconectados (uno, entre Estados Unidos e Irán; y otro, entre Israel y el Gobierno de Líbano) que podrían coartar su libertad de acción contra la milicia proiraní en Líbano. Tras lanzar la víspera más de un centenar de ataques sobre el pequeño país mediterráneo y reivindicar el reinicio de los esfuerzos para ampliar los territorios bajo ocupación, Israel ya había confirmado que se enzarzaba en una ofensiva a gran escala durante la tarde del miércoles, cuando anunció una orden para desalojar de manera íntegra la zona de Tiro, la mayor ciudad del sur de Líbano -junto con los alrededores, unos 200.000 habitantes- y donde muchos han buscado refugio tras años de conflicto. En el comunicado que lo anunció, Adraee aseguró que “cualquier movimiento al sur del río Zahrani puede poner en peligro vuestras vidas”. La amenaza extendía la orden de manera expresa sobre municipios de alrededor, incluyendo campos de refugiados palestinos, donde yacen algunos mayores supervivientes a la creación del estado de Israel, en 1948, y sus descendientes.Poco después, llegaron los bombardeos. Algunos apuntaron contra Tiro, donde los equipos de defensa civil habían estado antes avisando a la población mediante altavoces para que huyeran, en una escena de pánico generalizado. Otros, contra esos campos de refugiados palestinos como el de Rashidieh, unos lugares donde Israel ha atacado en contadas ocasiones desde el inicio del conflicto en 2023. Entonces, Hezbolá disparó contra Israel en supuesto apoyo de Hamás, su aliado en Gaza. La zona de Nabatiye, la segunda ciudad meridional donde Israel exigió el desalojo el martes, fue la más castigada por los bombardeos. Un ataque causó tres víctimas mortales de una misma familia, según la agencia de noticias libanesa, que también registró amplios destrozos en viviendas y en negocios.El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anticipó el martes que había ordenado “pisar el acelerador” en la ofensiva contra Hezbolá. El mandatario vinculó su decisión con los ataques que la milicia lanza contra las tropas israelíes con los drones por cable de fibra óptica, una herramienta indetectable para los sistemas de defensa israelíes con la que ha matado la mayoría de los 23 soldados muertos en sus manos desde marzo.El anuncio de Netanyahu llegó después de que la milicia impactara aparatos no tripulados contra infraestructura civil en las comunidades del norte de Israel, al tiempo que el grupo chií reitera que no bajará las armas mientras las tropas israelíes continúen la ocupación.“No sabemos qué hacer”La combinación de fuego y órdenes de desalojo devuelve a Líbano a los días inmediatamente posteriores al 2 de marzo, cuando la guerra abierta regresó al país. Ocurrió después de que Hezbolá disparara de nuevo contra Israel tras 15 meses de tregua unilateral, en los que el ejército israelí mató a 400 personas en Líbano.Desde entonces, los residentes del sur se han sentido permanentemente confundidos por la imprevisibilidad de la guerra. “Mis amigos me preguntan si deben permanecer. No lo sé ni yo”, admite Nour (nombre falso) por teléfono desde Sidón, una ciudad a medio camino entre la región fronteriza y Beirut, poco antes de la orden israelí para vaciar el sur del país.Nour, de 30 años de edad, es de Kafra, un municipio a 6 kilómetros de la frontera no oficial con Israel. Lleva meses en Sidón forzosamente desplazada, aunque los ataques israelíes han alcanzado la zona en múltiples ocasiones. “Mis ingresos se han reducido al mínimo”, reconoce. Su trabajo como farmacéutica en el sur está suspendido por el vacío parcial del territorio, en un país donde una cuarta parte de la población (1,2 millones de personas) ha abandonado su hogar, en un dato anterior a las últimas órdenes de desalojo.Un sin fin de preguntas inundan su cabeza: “¿Busco otro trabajo en la zona donde estoy desplazada? ¿Voy a poder retomar mi vida? ¿Van a ocupar todo el sur?”. La búsqueda de respuestas se mezcla con los sonidos de las explosiones a su alrededor, y con el consumo de “noticias devastadoras”. “Estamos con los nervios rotos”, afirma.La ofensiva israelí ha matado a 3.269 personas solo desde el 2 de marzo, según el ministerio de Sanidad. Otros registros son igual de preocupantes. El número de prevención al suicidio de la organización libanesa Embrace recibe desde ese día 55 llamadas diarias, más que antes. En 2025, el país ya registró 147 suicidios, un 14% más que el año anterior.Sin esperanzas“Algunas personas describen sentirse atrapadas”, dice Agatha Abboud, directora del proyecto, en declaraciones al diario The Beiruter. En marzo, el Gobierno tomó la decisión de subvencionar el servicio para hacerlo gratuito. “Dicen cosas como `Ya no sé qué hacer’”, agrega. Sentir que “no pueden controlar sus circunstancias, influir en su situación ni cambiar nada en sus vidas” está entre los motivos que llevan a la pérdida de la esperanza. “Nadie en Líbano es ajeno a lo que está sucediendo”.Nour aprovechó la reducción temporal de las hostilidades tras la tregua del 17 de abril para visitar Kafra a diario y reconstruir su casa, parcialmente destrozada por la guerra. “Fueron tantos los años que necesitamos para levantarla...”, afirma apenada.Más tarde, la farmacéutica abandonó las visitas a Kafra, ubicado en el límite del territorio ocupado. Asegura que Israel dispara contra quien accede a edificios que han estado vacíos durante tiempo. Desde hace semanas, el ejército israelí se enfrenta a la amenaza de los citados drones por cable, que Hezbolá pilota hasta los soldados desde escondites a kilómetros de distancia, incluyendo en entornos urbanos.Esa herramienta es el motivo por el que Netanyahu anunció el miércoles el avance terrestre hasta nuevas posiciones más allá de la zona ocupada. Se entiende que es un intento de anular los sitios desde donde los milicianos operan ese armamento. Otros lo ven solo como un pretexto para incrementar la ocupación, puesto que Hezbolá podrá seguir disparando a las tropas desde más al norte.Mientras, la casa de Nour en Kafra sigue siendo un lugar en la práctica prohibido. “Te das cuenta de que lo has perdido todo”, señala. “Intento no pensar en ello, porque es agotador. No sé si podré volver. Todo esto es demasiado”, concluye.
Israel ordena el desalojo de todo el sur del Líbano, que considera “zona de combate”
La creciente ofensiva militar del Estado judío y el desplazamiento forzoso llevan millones de ciudadanos al agotamiento tras casi tres años de conflicto











