Helena PelicanoJerusalén. Servicio especial 29/05/2026 06:00 Actualizado a 29/05/2026 06:29 Más allá de Ormuz, el frente libanés continúa deteriorándose y amenaza con convertirse en uno de los principales obstáculos para cualquier acuerdo regional estable.Israel intensificó este jueves su ofensiva contra Hizbulah con nuevos ataques sobre el sur de Líbano y bombardeos en Beirut, en una escalada que llega después de que el Ejército israelí ampliara su denominada “zona de combate” hasta el río Zahrani, situado a unos 40 kilómetros de la frontera. La decisión ha provocado nuevos desplazamientos masivos en el sur del país, donde cientos de miles de personas ya han abandonado sus hogares desde el inicio de la ofensiva israelí.El Ejército israelí aseguró haber atacado también infraestructuras y centros operativos de Hizbulah en la ciudad costera de Tiro, uno de los principales núcleos urbanos del sur libanés, mientras continuaban los bombardeos sobre otras localidades de la región. Al mismo tiempo, las sirenas antiaéreas volvieron a sonar en el norte de Israel tras el lanzamiento de drones y proyectiles desde territorio libanés. El grupo chií sostiene que seguirá enfrentándose a la ofensiva mientras Israel mantenga su presencia militar en territorio libanés.El Gobierno israelí ya ha reiterado que sus tropas no se marcharán del país vecino hasta desarticular la milicia; una ocupación que amenaza con perpetuarse en el tiempo pase lo que pase con Irán. El sur de Líbano podría convertirse en una réplica de Gaza, donde Netanyahu ha anunciado que Israel tomará el control del 70% del territorio de la franja, donde dos millones de personas malviven entre las ruinas de dos años y medio de ofensiva.Estados Unidos e Israel no han conseguido, en 90 días de guerra, doblegar al régimen de los ayatolás. La operación Furia Épica no ha tenido, por el momento, el resultado que esperaban Donald Trump y Beniamin Netanyahu. Los extensos bombardeos sobre Irán acabaron con la vida de gran parte de su cúpula militar y política, y arrasaron con parte de la infraestructura energética y civil del país. Pero su respuesta con misiles dirigidos al Golfo y la toma de control del estrecho de Ormuz le han dado una capacidad para negociar imposible de prever el pasado 28 de febrero.Aunque el alto el fuego se extienda e Irán consiga imponer parte de sus condiciones, la guerra a largo plazo no ha acabado. Mientras Trump intenta salir de un conflicto que le ha granjeado críticas dentro de sus propias filas, Israel busca una victoria en Líbano, mientras aúna fuerzas para enfrentarse de nuevo con el que, en palabras de Netanyahu, siempre será “la mayor amenaza existencial” del Estado judío.Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo