El ejército israelí persiste en su escalada de operaciones en Líbano y ha lanzado un centenar de bombardeos sobre distintos municipios del sur y del este del país desde la noche del lunes, cuando el primer ministro, Benjamín Netanyahu, anunció que había ordenado “pisar el acelerador” en los esfuerzos bélicos contra la milicia libanesa Hezbolá. La ofensiva israelí, según un comunicado del ejército, ha apuntado contra 90 puntos de interés militar y contra “terroristas” de la organización proiraní. Según Hezbolá, el avance terrestre israelí va más allá del territorio libanés ya ocupado por Israel. Rescatistas citados por la agencia de noticias nacional libanesa aseguran haber encontrado ya 12 cadáveres —entre ellos, algunos de menores— en una vivienda atacada en Mashghara, un municipio a 35 kilómetros de la frontera no oficial con Israel. Cuando todavía se desconoce el saldo total de muertos y heridos que la campaña militar ha causado, el ejército de Israel ha ordenado este martes el desalojo íntegro de la ciudad meridional de Nabatie. El aviso para vaciar ese importante municipio, que acoge algunos de los hospitales que dan cobertura a los afectados por la guerra en el sur, es la orden de expulsión de mayor envergadura que Israel emite desde la entrada en vigor de un alto el fuego solo sobre el papel que Estados Unidos impulsó el pasado 17 de abril. Durante los últimos días, sin embargo, Israel ya venía emitiendo órdenes de desalojo cada vez más extensas y ambiguas, lo que llenado de angustia y confusión a una población que confiaba en poder retomar sus vidas y volver a sus hogares con la llegada del supuesto cese de las hostilidades. El lunes, Israel ordenó a los residentes de la ciudad milenaria de Tiro que huyeran, para luego acotar el desalojo a unos edificios concretos. Tras el comunicado de Netanyahu anticipando una escalada, miles de residentes partieron, una vez más, cuando ya era cerca de la medianoche, de los suburbios de Beirut, ampliamente devastados por los ataques israelíes durante episodios anteriores del conflicto. “Estamos en guerra con Hezbolá”, proclamó Netanyahu la noche del lunes en un comunicado. “No vamos a levantar el pie del acelerador”, agregó. Su mensaje llegó después de que el ala ultra de su coalición de Gobierno —el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir— y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, reclamaran escalar las hostilidades contra Hezbolá. Esos miembros del Ejecutivo israelí defienden esa opción como una respuesta al goteo de bajas que la milicia está causando entre las tropas israelíes con los indetectables drones por cable de fibra óptica. El grupo proiraní, además, manifiesta que seguirá atacando al ejército israelí mientras mantenga la ocupación de Líbano, que actualmente se extiende sobre el 5% del territorio nacional. Este martes, Hezbolá ha asegurado en un comunicado estar combatiendo contra soldados israelíes en Zawtar al Sharquiya, una zona cercana a Nabatie ubicada al norte del río Litani donde afirma que el ejército israelí está realizando una nueva “incursión” más allá de la zona previamente ocupada.Israel está escalando las hostilidades sobre Líbano en un momento en el que se especula con que las negociaciones de una tregua entre Estados Unidos e Irán comprometerán de llegar a buen puerto la libertad de acción israelí respecto a Hezbolá, toda vez que Teherán insiste en que el alto el fuego con Estados Unidos debe ser regional e incluir también a Líbano. El pasado 8 de abril, cuando el mediador pakistaní anunció que el cese de los combates entre Washington y Teherán tenía ese carácter regional y englobaba a Líbano, Israel lanzó una ofensiva colosal sobre el país árabe y causó 350 víctimas mortales en cuestión de minutos. Poco después, la Administración de Donald Trump desmintió a Islamabad y negó que el acuerdo extendiera el alto el fuego a la actuación de Israel en Líbanoá. Una ofensiva incesante La ofensiva israelí también ha golpeado con fuerza durante las últimas horas los municipios de alrededor de Nabatie, en algunos casos con hasta seis bombardeos en una sola aldea. Se trata de una de las zonas más castigadas por la incesante campaña israelí, incluso durante la supuesta tregua. La presión militar llevó la semana pasada al cierre de uno de los centros de la defensa civil libanesa en la ciudad. Este martes, un ataque contra un centro de rescatistas en el municipio cercano de Srifa ha matado a un sanitario. Israel acusa a los equipos de ambulancias de trasladar milicianos y armas, y sus ataques han matado a 124 trabajadores sanitarios desde marzo. Sin embargo, las autoridades israelíes nunca aportan pruebas que sostengan esas acusaciones. Más de 1,2 millones de personas —una cuarta parte de la población libanesa— está forzosamente desplazada por el conflicto en un país con una crisis humanitaria galopante, donde un porcentaje similar de libaneses padece una crisis de seguridad alimentaria aguda. Desde el 2 de marzo, cuando Hezbolá disparó contra Israel en defensa de Irán y la guerra abierta volvió a Líbano, las tropas israelíes han matado a 3.185 personas —entre ellos, 218 menores— y han herido a otras 9.633, según informó el lunes el Ministerio de Sanidad libanés.
Israel lanza 100 bombardeos sobre Líbano tras anunciar la víspera una escalada contra Hezbolá
El ejército israelí ordena el desalojo de la ciudad meridional de Nabatie, mientras el miedo provoca la huida de miles de vecinos de los suburbios beirutíes














