Javier G.Paradelo |
Torrelavega (EFE).- La pandereta ha marcado desde tiempos inmemoriales el ritmo de la fiesta y la música popular de Cantabria, siempre vinculada a los bailes de romería, un instrumento que vive un momento de recuperación con las nuevas generaciones en las escuelas de folclore.
En los últimos tiempos, proliferan los cursos de pandereta, baile tradicional, canto, rabel, gaita, tambor o jota montañesa en municipios cántabros como San Felices de Buelna, Cabezón de la Sal, Astillero, Laredo, Cabuérniga o Torrelavega, enraizando estos aprendizajes en la programación cultural local.
Como ejemplo, en la escuela de folclore de Torrelavega están matriculadas unas 80 mujeres en la especialidad de pandereta además de unas 20 niñas, de ahí que no es rara la celebración de encuentros de pandereteras en distintos pueblos de Cantabria, donde se han llegado a reunir más de 200 participantes.
Una de las pandereteras más populares de Torrelavega, con más de 30 años tañendo este instrumento, Pilar Fernández, constata para EFE una realidad que conoce de cerca: la pandereta “está de moda” aunque el futuro del instrumento pasa por asumir que aprender a tocarlo requiere tiempo.










