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Hagamos la diferenciaMás allá de las élites: una crisis de selección y valores.
En medio de los debates recurrentes sobre el rumbo del país, resurgen ideas que parecen ancladas en una visión limitada de la realidad. La reciente insistencia en que “las élites deben volver a la arena pública” no solo simplifica un problema profundamente estructural, sino que también desvía la atención de una verdad más incómoda: Guatemala no carece de talento ni de personas íntegras dispuestas a servir, sino de mecanismos y criterios capaces de reconocerlas, promoverlas y confiar en ellas. Mientras no se corrija esa falla de origen, cualquier solución seguirá siendo superficial. El doctor Jorge Iván Echeverría opina al respecto: “Esta afirmación me provocó un profundo desconcierto: ¿cómo es posible pensar que la solución a problemas tan complejos dependa de élites? El bajo desempeño de los actores públicos no es un asunto de élites; es un problema estructural y endémico. Es, precisamente, el enfoque cerrado que ha limitado el acceso a los espacios de decisión pública a personas con valores, vocación de servicio y principios firmes, que no se prestan a servilismos de ninguna naturaleza.







