La academia describe la alimentación de los tiburones como la de unos “carnívoros oportunistas”. En la práctica, eso significa zamparse presas pequeñas y medianas: pescados, pulpos, cangrejos, gambas y rayas. A la brasa, sería un menú dietética y gastronómicamente interesante. El mito según el cual los tiburones huelen la sangre de una persona herida, en cambio, es, en parte, una falsedad. En realidad, la sangre humana les repugna y solo les atrae la de los distintos bichos que conforman su dieta.La depredación mediática no es tan selectiva. La maledicencia y el hooliganismo ideológico se rigen por códigos más cuantitativos que cualitativos. Esta semana le ha tocado a la periodista Àngels Barceló. Cuando se ha filtrado que no renovará por el Hoy por hoy (Ser) se ha activado el furor depredador del inframundo digital. Calumnias, insultos (los de la extrema derecha y del independentismo conforman una disonante coalición) y especulaciones que, gracias a la libertad de expresión, pueden transmitir intolerancia, irresponsabilidad, ansia de manipulación y, de vez en cuando, críticas argumentadas e informaciones contrastadas.La debilidad de Zapatero atrae el instinto depredador de la opinión publicadaEl otro perjudicado por este brote de rumorología es el radiofonista Carlos Alsina, de quien se han escrito y comentado unas cuantas mentiras. Ayer, a las 8h, Alsina las desmintió. Cederá el timón del Más de uno (Onda Cero) a Rafa Latorre y se encargará del tramo final del programa. Alsina explica que cuando llegó a la emisora aspiraba a comerse el mundo, pero que, treinta y seis años más tarde, solo procura que el mundo no se lo coma a él. Alsina reivindica el valor del entretenimiento (humor, ficción, cultureta) en un mundo abducido por la actualidad (que demasiadas veces degenera en instantaneidad) y la radio como factor de compañía (lo he escrito alguna vez: el mejor amigo de las personas no es el perro; es la radio).El periodista Carlos Alsina.José Oliva - Europa PressEl caso del presidente José Luis Rodríguez Zapatero es diferente. Aquí se parte de una imputación y de una traca de indicios a partir de los cuales la información debe convivir con la opinión, que tiende a infinito. Malas lenguas (La 2), Xplica (La Sexta), Horizonte (Cuatro, con una semana de audiencias históricas) y multitud de programas se suman al oportunismo carnívoro. Los tertulianos intentan mantener las formas y van repitiendo “presuntamente”. Pero enseguida se cansan y la presunción de inocencia de Zapatero se convierte en un calamar herido en un acuario lleno de tiburones que, por el mismo precio, ya anuncian que Pedro Sánchez no tardará en hacerle ­compañía.Quién sabe si contagiado por esta tensión mediática no resuelta, Roger Escapa ( El suplement , Catalunya Ràdio) le pregunta al abogado Carles Monguilod quién lo tiene más crudo, ¿el abogado defensor de Zapatero o el de Jonathan Andic? Quizá porque se huele la trampa de un titular malévolo, troceado y lanzado con malos modos al océano impune de las redes, Monguilod torea la respuesta.