La pierna de un bañista puede quedar al alcance de una mordedura cuando un animal busca alimento en agua turbia y confunde formas cercanas. Los tiburones pueden morder a una persona, pero la mayoría de esos contactos no responden a una persecución deliberada para alimentarse de humanos.

Suelen producirse por confusión, curiosidad o coincidencia en zonas con peces y poca claridad, y muchas mordeduras terminan tras un único contacto. La diferencia entre una mordedura accidental y una conducta de caza exige mirar qué ocurre antes del contacto.

Los registros diferenciaron las mordeduras según su origen

Los registros del International Shark Attack File permiten separar mejor esas situaciones. El Museo de Historia Natural de Florida informó de 105 interacciones investigadas en 2025, con 65 mordeduras no provocadas, 29 provocadas y 12 muertes, nueve de ellas dentro de la primera categoría.

ZME Science recoge la explicación de Gregory Skomal, científico sénior de pesca en la División de Pesca Marina de Massachusetts y responsable del Massachusetts Shark Research Program, que atribuye buena parte del miedo popular a relatos anteriores a Tiburón: “Lo que hizo la película fue aprovechar un miedo previo y proyectarlo en una pantalla de quince metros”.