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agosto

07:50El papel del tibur�n como m�quina de matar, cuchillo acu�tico, verdugo de los oc�anos, sicario de la naturaleza y asesino insaciable, puede tener los d�as contados, y todo por un problema dental.Los tiburones son famosos por su capacidad para reemplazar sus dientes. Cuando agotan los que tienen, inmediatamente les salen unos nuevos; ya que dependen de sus dientes para atrapar presas, y la evoluci�n les ha dotado con una herramienta reemplazable, vital para su supervivencia.Sin embargo, su capacidad de regeneraci�n parece que no podr� resistir el calentamiento global, porque los oc�anos se est�n volviendo m�s �cidos. Investigadores alemanes examinaron los dientes de tibur�n en diferentes escenarios de acidificaci�n oce�nica, y han logrado demostrar en un estudio que esta acidez est� volviendo sus dientes m�s fr�giles y m�s d�biles.Para saber m�s"A pesar de estar compuestos de fosfatos altamente mineralizados, siguen siendo vulnerables a la corrosi�n en futuros escenarios de acidificaci�n oce�nica", afirma Maximilian Baum, bi�logo de la Universidad Heinrich Heine de D�sseldorf (HHU), y primer autor del art�culo que acaba de publicar Frontiers in Marine Science. "Son armas altamente desarrolladas, dise�adas para cortar carne, pero nuestros resultados demuestran cu�n vulnerables pueden ser incluso las armas m�s afiladas de la naturaleza".La acidificaci�n de los oc�anos es un proceso durante el cual el pH del oc�ano disminuye continuamente, lo que resulta en aguas m�s �cidas. Esto se debe principalmente a la liberaci�n del CO2 generado por el ser humano. Actualmente, el pH promedio de los oc�anos del mundo es de 8,1, pero se prev� que en el a�o 2300 baje a 7,3, lo que lo har�a casi diez veces m�s �cido que en la actualidad.Vista microsc�pica de un diente de tibur�n da�ado tras ocho semanas de incubaci�n a un pH de 7,3.Steffen K�hlerPara su estudio, los investigadores utilizaron estos dos valores de pH, y examinaron los efectos que provocaba en dientes de tiburones de arrecife de puntas negras. Para ello recolectaron m�s de 600 dientes de un acuario que albergaba tiburones.En comparaci�n con los dientes incubados a un pH de 8,1, los expuestos a agua m�s �cida sufrieron da�os significativamente mayores. �Observamos da�os visibles como grietas y agujeros, mayor corrosi�n radicular y degradaci�n estructural�, afirm� el profesor Sebastian Fraune, quien dirige el Instituto de Zoolog�a e Interacciones Org�nicas en la HHU. La circunferencia del diente tambi�n fue mayor a niveles de pH m�s altos. Sin embargo, los dientes no crecieron, sino que su estructura superficial se volvi� m�s irregular, lo que los hizo parecer m�s grandes en las im�genes 2D. Aunque una superficie dental alterada puede mejorar la eficiencia de corte, tambi�n puede debilitar la estructura de los dientes y hacerlos m�s propensos a romperse.El estudio solo analiz� dientes desechados de tejido mineralizado no vivo, lo que significa que no se pudieron considerar los procesos de reparaci�n que podr�an ocurrir en organismos vivos. �En los tiburones vivos, la situaci�n podr�a ser m�s compleja. Podr�an remineralizar o reemplazar los dientes da�ados m�s r�pidamente, pero el coste energ�tico de esto probablemente ser�a mayor en aguas acidificadas�, explic� Fraune.Los tiburones de puntas negras deben nadar con la boca abierta permanentemente para poder respirar, por lo que sus dientes est�n constantemente expuestos al agua. Si el agua es demasiado �cida, los dientes se da�an autom�ticamente, especialmente si la acidificaci�n se intensifica, seg�n los investigadores. �Incluso descensos moderados del pH podr�an afectar a especies m�s sensibles con ciclos de replicaci�n dental m�s lentos, o tener efectos acumulativos a lo largo del tiempo�, se�al� Baum. �Mantener el pH del oc�ano cerca del promedio actual de 8,1 podr�a ser crucial para la integridad f�sica de estas herramientas de los depredadores�.El estudio demuestra que el da�o microsc�pico podr�a ser suficiente para representar un grave problema para los animales que dependen de sus dientes para sobrevivir. �Es un recordatorio de que los impactos del cambio clim�tico repercuten en cascada en toda la red tr�fica y los ecosistemas�, concluy� Baum.