Tres centenares de dientes triangulares con bordes aserrados y m�s de siete cent�metros de longitud, dispuestos en siete filas. Mand�bulas que pueden desencajarse para dar mordiscos de m�s de un metro de di�metro, oquedad en la que cabe una persona. Mordeduras cuya fuerza casi alcanza las dos toneladas por cent�metro cuadrado (la del humano tiene de promedio alrededor de 15 kilos). Un cuerpo masivo que llega a medir m�s de seis metros y pesar 2,5 toneladas, dimensiones que no le impiden alcanzar 56 kil�metros por hora y saltar m�s de tres metros verticales fuera del agua.Con semejante carta de presentaci�n, es l�gico que la menor noticia que protagonice llame la atenci�n de todo el mundo. Hablamos de la m�quina perfecta de devorar. De una de las criaturas m�s temidas y de peor fama de los oc�anos, pero tambi�n de las que est�n en mayor peligro de extinci�n: el tibur�n blanco (Carcharodon carcharias).La reciente grabaci�n de un gran blanco en el mar Mediterr�neo ha devuelto a la actualidad al gran depredador de mares y oc�anos. Sucedi� en el estrecho de Sicilia, el brazo de mar que separa la isla italiana de T�nez. La realiz� un equipo de buzos de Healthy Seas y Ghost Diving, organizaciones comprometidas en la retirada de aparejos de pesca abandonados en las profundidades marinas, y otros residuos que contaminan las aguas."Est�bamos retirando redes fantasmas en un pecio, en un �rea que es conocida por su biodiversidad, pero tambi�n por ser una de las zonas pesqueras m�s explotadas del Mediterr�neo", contextualiza el inesperado encuentro Veronika Mikos, directora de la ONG. Los pecios son restos de naufragios en los que quedan enredadas estas artes de pesca, convirti�ndose en cortinas en las que perecen enganchados miles de peces.Seg�n afirman desde Healthy Seas, se trata de las primeras im�genes filmadas desde debajo del agua a un tibur�n blanco en el Mare Nostrum. "Se han producido grabaciones desde la superficie de las aguas, pero nunca se hab�an documentado encuentros submarinos con la especie grabados por buzos", se�ala la ONG en un comunicado.No es una novedad, sin embargo, el avistamiento de grandes blancos en el Mediterr�neo. Existen referencias desde el estrecho de Gibraltar a las costas turcas. En aguas espa�olas el �ltimo encuentro se produjo el 20 de abril de 2023, cuando un blanco qued� atrapado en las redes de unos pescadores a 10 kil�metros al sureste del Cabo de la Nao (Alicante). El ejemplar estaba muerto. Por sus dimensiones, dos metros de longitud, se comprob� que era un ejemplar joven. El estudio realizado a prop�sito de esta captura por investigadores del Instituto Espa�ol de Oceanograf�a (Consejo Superior de Investigaciones Cient�ficas) se�ala que la presencia de la ic�nica y temida especie es "persistente, pero extremadamente infrecuente en el Mediterr�neo espa�ol".Para saber m�s"En 2015 se captur� de manera occidental un tibur�n blanco de m�s de cinco metros durante la pesca de at�n frente a la playa de Bolonia (C�diz). Hay otra cita en Tossa de Mar (Girona) de un ejemplar igualmente de m�s de cinco metros, que var� en la playa en 1992, y existen grabaciones de blancos en Baleares desde los a�os 70", subraya Ana Colmenero, coordinadora del grupo de elasmobranquios de la Uni�n Internacional para la Conservaci�n de la Naturaleza (UICN)."Lamentablemente, la especie est� en peligro cr�tico de extinci�n en este mar, lo que hace casi imposible verlos desde la superficie y, mucho m�s, filmarlos desde debajo el agua", a�ade Claudio Barr�a, doctor en Ciencias del Mar especializado en el estudio de los elasmobranquios, grupo que incluye a tiburones, rayas y quimeras.Claudio Barr�a y Ana Colmenero son autores de Tiburones, libro divulgativo reci�n publicado por Catarata y el CSIC. En sus p�ginas ambos repasan la biolog�a, las circunstancias actuales, la mitolog�a y la funci�n que desempe�an en los ecosistemas marinos las especies de tiburones que habitan en las aguas cercanas a Pen�nsula Ib�rica y los dos archipi�lagos. Ambos trabajan en la primera lista UICN de tiburones de las costas espa�olas. "Estamos evaluando todas las especies presentes para conocer su estado real", se�ala Colmenero.Seg�n estos expertos, "a pesar de llevar 450 millones de a�os en la Tierra y haber sobrevivido a las cinco grandes extinciones de la Historia, el acoso del ser humano ha puesto contra las cuerdas a estas fascinantes criaturas. Son especies divagantes y, algunas, muy escasas. Por ello resulta muy dif�cil estudiarlas", afirma Barr�a.En el mundo se han catalogado 560 especies. Hasta el momento, pues siguen apareciendo otras; este a�o se han descubierto dos. En las costas espa�olas viven 76 especies. "Es una representaci�n bastante amplia, debido a la diversidad de h�bitats de las aguas espa�olas: del Atl�ntico al Mediterr�neo", explica el bi�logo.Pueblan y visitan nuestras aguas especies bien reconocibles como la pintarroja, el caz�n y la tintorera, junto a otras tan ex�ticas como el tibur�n de Groenlandia y el de Gal�pagos. Los hay de todos los tama�os, desde el pigmeo, apenas 25 cent�metros de longitud, al peregrino, el segundo escualo m�s grande del planeta, con 10 metros del morro a la cola. Y, por supuesto, una enorme variedad de pel�gicos que incluyen los que causan mayor animadversi�n: marrajo, tibur�n toro, tibur�n martillo, jaquet�n, tibur�n tigre y tibur�n blanco."Los tiburones son uno de los grupos animales con peor fama, aunque completamente infundada, y muchos est�n en grave peligro de extinci�n", comenta Barr�a sobre sus peces m�s queridos. La funci�n ecol�gica que cumplen es trascendental. "Los tiburones pel�gicos, como el marrajo, el caz�n y el blanco, depredan otros organismos –no seres humanos, recalca– y se encargan de mantener sanas las poblaciones de peces, al alimentarse de ejemplares enfermos. Otros son carro�eros y se alimentan de animales muertos. Tambi�n hay especies filtradoras, como el tibur�n peregrino, que se alimenta de plancton y tiene un papel protagonista en el flujo de carbono y en del CO2 de gran responsabilidad en el calentamiento clim�tico. Si no estuvieran los tiburones, tendr�amos graves problemas en los fondos marinos, como la anoxia", explica el bi�logo.A pesar de tan decisivo papel en la salud de nuestros mares, m�s de la mitad de los tiburones que viven en ellos est�n amenazados de extinci�n. Escasa diversidad gen�tica de especies como el blanco, contaminaci�n de las aguas y, sobre todo, una desmesurada presi�n pesquera son las causas principales de tan preocupante estado. "S�lo Espa�a captura m�s de 40.000 toneladas de tibur�n al a�o. Esto significa que nuestra flota pesca m�s de un mill�n de tiburones", denuncia Barr�a. Nuestro pa�s captura el 50% de todos los escualos pescados en Europa."Algunas especies est�n protegidas por ley y no se pueden pescar ni comercializar, como el blanco, el tibur�n ballena, el martillo y otros grandes pel�gicos, aunque se producen capturas accidentales en la pesca de especies como el at�n. S� se capturan otros m�s abundantes, como el tibur�n azul, el tibur�n gato, y la pintarroja", reconoce Colmenero.Una peque�a cantidad de las capturas se exporta, pero la mayor parte se dirige al consumo nacional. "Encontramos bastante tibur�n en los platos de nuestra cocina tradicional. Se vende su carne en preparados congelados para arroces y bajo la denominaci�n de caz�n se comercializan tintoreras, musolas, caellas y otras especies. Es un plato especialmente corriente en el sur de Espa�a. Entre otras cosas, porque carece de espinas", relata.El papel sanitario de los tiburones no ha sido �bice para que la sociedad los considere los malos de la pel�cula. Literalmente. Basada en una novela del estadounidense Peter Benchley, Steven Spielberg rod� en 1975 la pel�cula que cambi� para siempre la imagen del gran blanco en el imaginario popular, confiri�ndole un esp�ritu demon�aco: Tibur�n. Con m�s de 100 secuelas, queda patente el terror que sigue provocando al cabo de medio siglo.En realidad, al tibur�n protagonista apenas se le ve en la pel�cula. Se le intuye como amenaza letal, que acecha en las profundidades y puede aparecer en cualquier momento. Lo que funciona en el film es el p�nico a lo desconocido, proyectado por la banda sonora de John Williams, cuyos acordes marcan el ritmo in crescendo del miedo.El t�tulo original -Jaws (mand�bulas, en ingl�s)- y el cartel de la pel�cula tambi�n hicieron lo suyo. En el p�ster promocional, un monstruo gigantesco emerge de las profundidades y nada directo con las fauces abiertas hacia una mujer que nada confiada en la superficie del agua."Hay infinitas m�s posibilidades de que te toque el Gordo que de sufrir el ataque de un tibur�n"Claudio Barr�a, doctor en Ciencias del MarA ra�z de la pel�cula, los tiburones pasaron a ser seres surgidos del Averno. Se desencaden� una cacer�a indiscriminada. Fueron masacrados a millares, especialmente en Estados Unidos. La poblaci�n mundial descendi� un 70% en pocos a�os y muchas especies llegaron al borde del colapso.El irrefrenable temor at�vico que despierta el cazador marino es aprovechado por los medios para aumentar su difusi�n. "Cuando hay un incidente con tiburones, en Egipto, en Maldivas o donde sea, se enteran hasta en la Ant�rtida, pero en contadas ocasiones se habla de que est�n al borde de la extinci�n", lamenta Barr�a.Los ataques de tibur�n en Espa�a se cuentan con los dedos de una mano. Seg�n el informe del IEO-CSIC, desde 1862 hasta su publicaci�n en 2023 solo se han registrado dos. Posteriormente, en 2025, un surfista sufri� heridas en una pierna en aguas de Fuerteventura."Por naturaleza, el tibur�n no ataca al ser humano, no somos parte de su dieta. Si ve algo flotando y lo confunde con una presa, un surfista con una foca, por ejemplo, puede morderlo. Una simple mordedura de reconocimiento, no de ataque, de una tintorera puede arrancar un miembro. La mayor�a de las veces son simples rozaduras de su �spera piel. Otras son especies diferentes de las que muerden y se confunden con tiburones. En cualquier caso, si ves un tibur�n en el agua, debes salir a tierra. Es lo mismo que si en la monta�a te encuentras con un oso: al�jate r�pido", concluye Colmenero.La �nica presunta v�ctima en aguas espa�olas en la historia se produjo en 1902, en aguas de Baleares. "Realmente no est� confirmado que muriese por ataque de un tibur�n. La autopsia se�al� mordeduras de tibur�n, pero los testimonios del suceso inducen a pensar que es muy seguro que muriese ahogado, siendo mordido por alg�n escualo posteriormente. Un ataque de tibur�n en aguas espa�olas tiene una probabilidad infinitesimal de uno entre mil millones. Hay infinitas m�s posibilidades de que te toque el Gordo de la Loter�a que de sufrir el ataque de un tibur�n", sostiene Barr�a.Mientras tanto, la �nica noticia sobre tiburones que hemos conocido este verano a la actualidad llega de A Coru�a. No de aguas atl�nticas, sino de las del tanque principal del Aquarium Finisterrae, donde el 2 de julio muri� Gast�n, un tibur�n toro de m�s de 30 a�os. La muerte del inquilino m�s querido de la instituci�n conmocion� a la capital gallega, hasta el punto de que la alcaldesa de la ciudad, In�s Rey, emiti� un sentido bando: "Creo que todos los coru�eses y coru�esas, al conocer esta noticia, sentimos que, de alguna manera, hemos perdido a un amigo. Hoy nos despedimos de �l, pero permanecer� en nuestros mejores recuerdos. Descansa en paz".
'Tibur�n' en el Mediterr�neo: el viaje del gran depredador blanco desde C�diz hasta Turqu�a
Tres centenares de dientes triangulares con bordes aserrados y m�s de siete cent�metros de longitud, dispuestos en siete filas. Mand�bulas que pueden desencajarse para dar...








