El shock de los precios energéticos por el conflicto iraní empieza a cobrarse las primeras víctimas. Un informe de Caixabank Research alerta que la industria manufacturera corre el riesgo de debilitar su crecimiento, incluso de hundirse hasta el estancamiento. La intensidad de consumo de energía así como la dependencia del comercio exterior provocan que este sector sea el más sensible a la coyuntura internacional.A pesar de este contexto, el estudio asegura que la industria manufacturera seguirá creciendo, si bien a un ritmo más contenido. Concretamente, el avance será del 1,7% en el 2026 y del 1,5% en el 2027. En algunos casos en ramas tradicionales como el textil, la madera o la papelera, el crecimiento podría ser nulo en el bienio, a causa del shock de costes así como vientos en contra de carácter estructural, como la fuerte competencia global de economías emergentes y cambios en la demanda.“España es importadora neta de energía y eso penaliza directamente la competitividad de la industria exportadora respecto a otros países menos dependientes del golfo Pérsico. El conflicto tensiona los costes por dos vías: el encarecimiento de la energía y las dificultades logísticas derivadas del cierre estrecho de Ormuz”, señala Diego Guri, subdirector general de Amec, la Asociación de las Empresas Industriales Internacionalizadas.Caixabank Research alerta de que el precio de la energía y el comercio exterior frenan el crecimientoEn todo caso, las tasas de crecimiento de la industria manufacturera para este año son superiores al crecimiento histórico de la industria española y al de sus homólogos europeos. El informe señala que España disfruta de una ventaja competitiva frente a otros países ya que tiene menos dependencia del gas ruso –por el gas argelino– y un mayor peso de renovables de bajo coste. Sin embargo, la elevada sensibilidad del sector a los precios del petróleo y del gas, que sí que han subido a causa del conflicto iraní, provocará que las manufacturas españolas se ralenticen. Además, el estudio advierte que esta ventaja española de no depender del gas ruso y tener renovables se irá erosionando ya que países competidores están aprobando subsidios para abaratar la energía de sus industrias intensivas.Desde Amec abogan por la diversificación de fuentes de energía y de mercados cercanos con menos logísticaDesde Amec, quieren quitar dramatismo a la situación: “no hay blancos ni negros. La consigna es prudencia, gestión rigurosa de los márgenes y atención constante a los indicadores”, indica Guri. Según esta entidad, la industria debe protegerse mediante dos actuaciones: “la primera pasa por diversificar fuentes de energía y la segunda, por diversificar hacia mercados más cercanos, donde el coste del transporte no sea un factor determinante en el precio. Ninguna de las dos tareas es sencilla”, reconoce.Tal y como refleja la tabla adjunta, las mejores perspectivas se las llevan los sectores con menos intensidad energética y mayor demanda interna, es decir, la mayoría de servicios. También lo hará la construcción, que a pesar de ser sensible a los precios de la energía, subirá por encima de la media a causa del tirón de la demanda de vivienda. También crecerán por encima de la media los servicios profesionales y administrativos, con más del 5% este año, el sector TIC, de información y comunicaciones, con aumentos superiores al 4% así como la industria farmacéutica.En el conjunto de la economía española, Caixabank Research concluye que el nuevo escenario de precios elevados de la energía implicará una desaceleración del PIB. Si en el 2025 el crecimiento fue del 2,8%, en el 2026 está previsto que se reduzca hasta el 2,1% y hasta el 1,8% en el 2027. “Aunque este perfil es más moderado, sigue situándose por encima del crecimento esperado del conjunto de la eurozona. La solidez del punto de partida, marcado por una demanda interna dinámica, un mercado laboral en expansión y una situación financiera saneada, refuerza la capacidad de absorción del shock energético y reduce la probabilidad de ajustes macroeconómicos abruptos”, asegura el estudio.En cuanto al impacto de la inflación, Caixabank Resarch considera que será moderado. Teniendo en cuenta las medidas anunciadas por el Gobierno, el repunte de los precios podría situarse en el 3,5% en el 2026, y en el 3% en 2027, de modo que el Banco Central Europeo se podría ver obligado a aumentar ligeramente los tipos de interés hasta el 2,5%.Redactora en la sección de Economía desde el 2015. También estuvo en la sección de Internacional. Graduada en Periodismo y Derecho por la UPF. Hoy escribe de economía digital y empresas en crisis