El Banco de España acaba de disparar sus previsiones de inflación hasta el 3,6% por el impacto de la crisis energética causada por la guerra en Irán, que no termina de resolverse. El supervisor ha elevado en seis décimas su proyección de subidas de precios en apenas tres meses al considerar que la evolución del conflicto ha sido más adversa de lo esperado en marzo. Sin embargo, en ese mismo contexto, ha mantenido inalterada su expectativa de crecimiento de la economía española en un 2,3% en 2026 y un 1,7% para 2027.Si los pronósticos del supervisor se cumplen, la subida en el coste de la vida este año sería la más elevada desde 2022, el año en que estalló la guerra en Ucrania. En aquel ejercicio, los precios se dispararon un 8,3%, una cifra sin precedentes en casi cuatro décadas. Una inflación del 3,6% superaría el 3,4% registrado en 2023, cuando el shock energético ucraniano todavía coleaba. De hecho, si obviamos lo sucedido en 2022, la subida de precios que prevé el Banco de España para 2026 sería la más alta de los últimos 18 años. Habría que remontarse al año 2008 -cuando la burbuja inmobiliaria todavía daba sus últimos coletazos- para encontrar un encarecimiento del coste de la vida mayor (4,1%). La estimación de inflación que presenta el Banco de España es muy similar a la que el Banco Central Europeo (BCE) ha dibujado para la eurozona (3,5%). El supervisor ha revisado al alza también sus previsiones de IPC para 2027, año en que la subida de los precios del consumo se moderaría al 2,6%. Una cifra, todavía, por encima de lo que la mayoría de bancos centrales del mundo considera deseable (2%). Además, el Banco de España empieza a detectar una "traslación parcial" del shock energético a otros productos. Esto se ve en las previsiones de inflación subyacente -el indicador que excluye del cálculo los precios de los alimentos no elaborados y los bienes energéticos- que se han disparado al 3,2% tanto en 2026 como en 2027 (cinco décimas más en cada ejercicio). En lo que respecta a la estimación de crecimiento, el supervisor ha decidido no tocar sus previsiones. Algo que contrasta con el comportamiento del BCE, que ha rebajado una décima las expectativas de crecimiento para la eurozona los dos próximos años (0,8 y 1,2%, respectivamente). La decisión de no tocar las previsiones se explica por una serie de factores que se mueven en direcciones diferentes. Por un lado, el escenario internacional es peor que hace tres meses, algo que enfría las expectativas. El organismo que dirige el exministro José Luis Escrivá destaca que, cuando elaboró las previsiones, "el encarecimiento del petróleo había superado la evolución prevista en el escenario central y se había acercado a los niveles considerados en el escenario adverso". También se hacen eco del acuerdo de paz alcanzado por Irán y Estados Unidos recientemente, aunque todavía pendiente de rúbrica. Los analistas del Banco de España interpretan que el pacto reduce la probabilidad de nuevas escaladas del conflicto y mejora las expectativas en los mercados energéticos, pero también apuntan a que "la incertidumbre sigue siendo elevada", dado que existen dudas sobre su aplicación y la concreción del texto.Sin embargo, aunque el escenario internacional sea una rémora hay otro factor que lo compensa. Y es que la actividad económica de España está yendo mejor de lo previsto este segundo trimestre. Un factor que se añade a una mejoría en las expectativas de crecimiento de la población al incrementarse los flujos migratorios previstos en los próximos años. Empeora el déficitLas nuevas previsiones del Banco de España recogen también un empeoramiento del déficit público, que cerraría el año en un 2,4% del PIB. Una décima por encima de lo que se preveía en marzo y tres décimas por encima de lo comprometido con Bruselas en el plan fiscal estructural. En 2027, el déficit apenas bajaría: se situaría en el 2,3%, también muy lejos de lo prometido a la Comisión Europea el año que viene (1,8% del PIB). Es importante puntualizar que anteriores previsiones del Banco de España ya tenían en cuenta el impacto fiscal de las medidas de apoyo por la crisis energética.El Banco de España estima que también se incumplirá la regla de gasto europea los dos próximos años, aunque apuntan a que no sería necesario adoptar medidas correctoras hasta 2027 por la activación de la cláusula de escape por el gasto en defensa. En lo que respecta a las previsiones de deuda pública no hay grandes cambios. El pasivo nacional de las administraciones públicas se situaría en el 98,9% en 2026 y en el 97,9% el año próximo.Finalmente, en lo que respecta el empleo, el supervisor destaca que el mercado laboral está capeando bien el temporal de la guerra en Irán. Las previsiones del Banco de España reflejan que el empleo crecerá un 2,2% en 2026 y se ralentizará hasta el 1,5% el año próximo. Aun así, en 2027 estaría dos décimas por encima de lo que se esperaba en marzo por el impacto positivo de los flujos migratorios superiores a lo esperado.Sin embargo, esta mayor llegada de migrantes hará que la tasa de paro se reduzca algo más despacio, al incrementarse la población activa. En concreto, la tasa de paro caería al 10% en 2026 (una décima más de lo esperado en marzo) y después se reduciría al 9,8% en 2027 (dos décimas más).
El Banco de España dispara su previsión de inflación a máximos desde 2022, pero mantiene la de crecimiento pese a la guerra en Irán
El supervisor bancario estima que los precios subirán un 3,6% en 2026, seis décimas más de lo que esperaba hace tan solo tres meses. Sigue pensando que el PIB crecerá un 2,3% este año para después moderarse al 1,7% en 2027.









