“Hoy os explico cómo una persona ciega coge el metro para ir a trabajar, ¡acompañadme!”. Así comienza el paseo de Miguel una mañana cualquiera, desde el intercambiador de Moncloa. Solo que esta vez lo ha retransmitido en vídeo. Haciendo uso de un bastón plegable, lo primero es encontrar el podotáctil que le guíe hasta la entrada. Esta superficie rodea las estaciones con una textura en relieve, que permite orientarse a las personas invidentes o con alguna dificultad. Al comprobar la dirección de la cinta, lo siguiente es incorporarse con cuidado a las escaleras mecánicas y llegar hasta el andén. De camino se topa con alguna mesa de cafetería, colocada en plena ruta y dificultando el pase a quienes no pueden verla. Debe tener cuidado. Para saber qué camino seguir, saca su teléfono, ojea la pantalla y abre una app: Metrociego.

Miguel es Miguel Coello y uno de los fundadores, junto a Gonzalo Fuentes, de esta aplicación única, que ofrece instrucciones a personas con alguna discapacidad visual para guiarse por el suburbano y ayudarles en su recorrido. Ambos son amigos de la infancia. Se conocieron en el colegio y, recién cumplida la mayoría de edad, tuvieron una idea. Miguel le pidió a Gonzalo que le acompañara a una estación con muchas líneas cruzadas para ayudarle a orientarse. Como querían que recordara el camino para poder recorrerlo solo en el futuro, decidieron anotar cada paso e incluir anotaciones que puedan ayudar a un ciego.