NoticiaLa iniciativa ecuatoriana promueve la inclusión mediante recorridos guiados para fortalecer la autonomía de las personas con discapacidad visual.Síguenos y léenos en Google DiscoverUsuarios aseguran que el proyecto transformó su manera de enfrentar la discapacidad visual. Foto: Instagram: @ciegocletateam18.06.2026 14:20 Actualizado: 18.06.2026 14:20

Lo que comenzó como una bicicleta adaptada para compartir paseos entre padre e hijo terminó convirtiéndose en una herramienta de inclusión para decenas de personas con discapacidad visual. Se trata de la ‘ciegocleta’, una iniciativa nacida en Quito, Ecuador, que utiliza vehículos de dos ruedas modificadas para permitir que personas no videntes puedan recorrer la ciudad acompañadas por guías voluntarios.El proyecto surgió hace 15 años aproximadamente con el objetivo de demostrar que la discapacidad visual no tiene por qué convertirse en una barrera para practicar actividades recreativas, deportivas o construir nuevas experiencias de vida. Con el paso de los años, la propuesta evolucionó hasta convertirse en un referente de integración social en la región.De acuerdo con la Red Ecuatoriana de Cultura Viva Comunitaria, el propósito de la iniciativa ha sido “hacer del ciclismo un deporte inclusivo para personas con discapacidad visual”. Usuarios aseguran que el proyecto transformó su manera de enfrentar la discapacidad visual. Foto:Instagram: @ciegocletateam LEA TAMBIÉN Para lograrlo, el colectivo emplea bicicletas adaptadas que permiten que una persona con discapacidad visual pedalee junto a un guía. Entre ellas se encuentran modelos tándem, dobles y triples, diseñados para ofrecer estabilidad y seguridad durante los recorridos.“A través del uso de bicicletas adaptadas en paralelo con cuatro ruedas y tándem, se ha logrado que estos ciclistas puedan pedalear con el apoyo de un guía, promoviendo la confianza y la seguridad en cada recorrido”, señala el comunicado de la organización.Detrás de esta iniciativa está Miguel Ramos, director del proyecto, quien explicó que el origen de la idea fue completamente inesperado. “Hay cosas que uno crea sin saber para qué sirven”, recordó en un reportaje divulgado por el medio local Teleamazonas, al referirse a una bicicleta que había construido inicialmente para compartir paseos con su hijo.El verdadero potencial de la estructura apareció tiempo después. “No le encontramos utilidad hasta que se asomó un compañero ciego”, relató Ramos. Actualmente, cerca de 50 personas con discapacidad visual participan semanalmente en las rodadas organizadas por el colectivo, acompañadas por voluntarios previamente capacitados para asistirlas durante el trayecto.Usuarios aseguran que el proyecto transformó su manera de enfrentar la discapacidad visual. Foto:Instagram: @ciegocletateam LEA TAMBIÉN Jimena, una de las participantes del proyecto, aseguró que encontró en estas jornadas una nueva oportunidad para reconstruir su vida tras enfrentar problemas emocionales asociados a la pérdida de visión. “Me salvó la vida porque tengo el ochenta por ciento de discapacidad visual, me ayudó con la depresión”, expresó.Además del acompañamiento emocional, destacó el valor de las relaciones construidas dentro del grupo. “Conocí amigos como ella”, agregó al referirse a una de las guías que la acompaña durante los recorridos.La experiencia también ha transformado la visión de quienes participan como voluntarios. Una de ellas describió el vínculo que se crea durante cada salida. “Yo les presto los ojos y ellos a veces las piernas”, afirmó. Según explicó, el recorrido implica un trabajo permanente de confianza y comunicación, donde el guía describe el entorno y anticipa cualquier situación del camino.Usuarios aseguran que el proyecto transformó su manera de enfrentar la discapacidad visual. Foto:Instagram: @ciegocletateam LEA TAMBIÉN “Aquí hay un obstáculo, vamos a girar a la izquierda o a la derecha”, son algunas de las indicaciones que permiten mantener la seguridad durante el trayecto. El crecimiento del proyecto también ha evidenciado cambios en la percepción ciudadana frente a la discapacidad. “Cuando salíamos las primeras veces, hace 18 años, los conductores de autos nos gritaban: 'Vayan al parque'. Ahora nos saludan y quieren tomarse fotos con nosotros”, recordó Miguel Ramos.Además del ciclismo adaptado, la organización ha impulsado caminatas, talleres, capacitaciones y espacios dirigidos a fortalecer la autonomía de las personas con discapacidad visual y el acompañamiento de sus familias.Pablo Pachón RamírezRedacción Alcance DigitalEL TIEMPOMás noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.